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Culiacán, Sinaloa.- A sus 38 años, Jesús Eduardo Labrada Sánchez mantiene vivo el negocio que su padre, Ramón Israel Labrada, conocido como el “Wayki”, inició en 2004 en la Díaz Ordaz.
Tras el fallecimiento de su padre en plena pandemia de COVID-19, Jesús Eduardo asumió las riendas de Mariscos La 14 JELS con una enseñanza que conserva hasta hoy: servir bien y no sacrificar la calidad para ganar unos pesos más.
La popular marisquería se encuentra por la calle Constituyente Natividad Macías, conocida como La 14, entre Ciro Ceballos y Matías Rodríguez. Ahí, Jesús Eduardo continúa una historia familiar que comenzó mucho antes de tener un local propio.

De vender en una camioneta a tener un negocio propio
Ramón Israel, fundador del negocio, aprendió a preparar aguachile y botanas cuando trabajaba en una cantina por los rumbos de la Bravo. Al cerrar el establecimiento, decidió emprender y durante un año recorrió Culiacán en una camioneta, acompañado de sus hijos Jesús Eduardo y Ramón Daniel.
Vendían ceviche, campechanas, aguachile y patas de mula afuera de cantinas, talleres y otros puntos de la ciudad. Jesús Eduardo tenía entre 15 y 16 años y cursaba la preparatoria cuando comenzó a ayudar a su padre.
En casa limpiaban camarón, cocían el producto y preparaban los ingredientes antes de salir a vender. Ese trabajo le permitió conocer cada etapa del negocio desde joven.
Cuando Ramón consiguió un espacio sobre la calle 14, avisó a sus conocidos y poco a poco llegaron más clientes. El nombre del establecimiento surgió de esa ubicación, y sigue siendo parte de su identidad.

Aprender a mantener el negocio
Cuando falleció su padre, Jesús Eduardo ya conocía la preparación de los mariscos y la atención al público. Sin embargo, tuvo que aprender a organizar las compras, calcular cuánto producto necesitaba y evitar desperdicios.
También habló con los proveedores para mantener el abastecimiento en un momento complicado. La confianza que su padre había construido durante años le ayudó a continuar.
Entre las enseñanzas que recuerda está la importancia de mantener las porciones y el sabor que distinguían al negocio.
“Mi papá decía: ‘Hagan las cosas bien, sigan sirviendo igual’”, recuerda para Tus Buenas Noticias.
Para Jesús Eduardo, esa indicación sigue vigente: no reducir la cantidad de mariscos ni cambiar la preparación para obtener una ganancia inmediata. La preferencia de los clientes depende, en buena medida, de cumplir lo que esperan en cada visita.
Mariscos preparados con la misma tradición
Actualmente, Jesús Eduardo trabaja junto a su esposa, su hermano Ramón y un equipo de colaboradores que apoya en la cocina y el servicio. Él procura cuidar personalmente procesos como la cocción del camarón y la preparación de algunas recetas para conservar su sabor y consistencia.
Entre los platillos más solicitados está el molcajete, que incluye camarón cocido, pulpo, aguachile y lobina, con la opción de agregar cayo de hacha. El menú también ofrece ceviche mitotero, aguachile mixto, campechanas y tostadas especiales con distintas preparaciones de mariscos.
Mariscos La 14 abre de martes a domingo, de las 10:00 de la mañana a las 6:30 o 7:00 de la tarde.
Ahorrar sin sacrificar la calidad
Las dificultades económicas han llevado a la familia a buscar alternativas para reducir gastos. Una de ellas fue comenzar a comprar verduras en el mercado de abastos, donde comparan precios, pero sin sacrificar la calidad de los productos.
La jornada de Jesús Eduardo comienza alrededor de las 6:00 de la mañana. Después de comprar los insumos, regresa al establecimiento para preparar camarón, pulpo, aguachile y los demás ingredientes que se utilizarán durante el día.
Su siguiente objetivo es instalar aire acondicionado para ofrecer mayor comodidad a los comensales y atraer a más clientes.
La constancia como herencia
Después de más de dos décadas vinculado al negocio, Jesús Eduardo no se imagina trabajando en otra actividad. Su respuesta ante las dificultades ha sido mantenerse firme y buscar maneras de mejorar.
“La constancia es la clave”, afirma.
Para él, mantener vivo el legado de su padre significa seguir trabajando cada día y ofrecer a sus clientes la calidad por la que el negocio se ha ganado un lugar en la colonia Díaz Ordaz, al sur de Culiacán.














