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Para Ti

Detrás de cada taco de cabeza que se sirve en el puesto del “Tato” Lizárraga hay una historia de esfuerzo, trabajo y tradición familiar que, después de cuatro décadas, continúa escribiéndose gracias a Adelina Lizárraga Espinoza y sus hijos Brandon y Geovani.

Ubicado a espaldas del Palacio Municipal de Concordia, este negocio se ha convertido en una referencia gastronómica del Pueblo Señorial, gracias al sabor que durante años ha distinguido la preparación de don Pedro “Tato” Lizárraga.

La tradicional taquería está a espaldas del Palacio Municipal
La tradicional taquería está a espaldas del Palacio Municipal

Adelina recuerda que su padre aprendió los secretos de la preparación y venta de tacos de cabeza durante una estancia familiar en el vecino estado de Nayarit.

Al regresar a su tierra, en la comunidad de Zavala, Concordia, don Pedro decidió emprender en el ámbito gastronómico con el apoyo de su esposa y sus hijos, dando a sus tacos un toque especial que con el tiempo conquistó a sus clientes.



Un emprendimiento sinónimo de trabajo familiar y esfuerzo diario



Durante años, el reconocido taquero viajaba desde Zavala hasta la cabecera municipal para trabajar y llevar el sustento a su hogar, hasta que tuvo la oportunidad de establecerse en Concordia. Su hija creció entre las labores del negocio y desde pequeña aprendió de su padre los conocimientos que hoy le permiten mantener viva esta tradición.

“Yo tenía como once años más o menos cuando ya le ayudaba”




Adelina retoma el negocio con el apoyo de sus hijos



Como ocurre con muchas historias de vida, el paso de los años obligó a don Pedro a dejar el cuchillo y la tabla con los que durante décadas sostuvo a su familia. Sin embargo, el legado que construyó con tanto esfuerzo no terminó con su retiro.

Pedro
Pedro "Tato" Lizárraga cedió el cuchillo y la tabla a sus descendientes

Ante la necesidad de encontrar una fuente de ingresos, Adelina decidió seguir los pasos de su padre y retomar la preparación y venta de tacos de cabeza junto con sus hijos Brandon y Geovani.

Fue un 15 de septiembre, hace aproximadamente cinco años, cuando la familia volvió a poner en marcha la taquería, con la intención de mantener vigente el negocio que durante tanto tiempo había formado parte de la vida de don Pedro.

Adelina recuerda con especial cariño aquel día, pues su padre estuvo presente para acompañarlos, tomar nuevamente el cuchillo y mostrarles algunos secretos de la preparación, además de darles la tradicional “patadita de la buena suerte”.

"Cuando reabrimos la taquería, mi papá vino para apoyarnos, agarró el cuchillo y se puso a despachar un rato, fue como pasarnos lo que le costó años de esfuerzo".


Desde entonces, madre e hijos han trabajado para mantener el puesto y conservar el reconocimiento que durante años se ganó el “Tato” Lizárraga entre los habitantes de Concordia. Para Adelina, el negocio representa mucho más que una fuente de ingresos, pues también significa continuar con una historia familiar construida a base de sacrificios y dedicación.

“Lo que yo trabajo es para ellos, para mis hijos”




El sazón de antaño, la clave para mantener viva la tradición



Uno de los aspectos que distingue a los tacos de cabeza del “Tato” Lizárraga es que la preparación conserva los métodos tradicionales que don Pedro enseñó a su familia.

Adelina señala que la cabeza se sigue cociendo a leña, una práctica que forma parte de la esencia del negocio y que contribuye a mantener el sabor que sus clientes conocen desde hace años. 

A ello se suma el compromiso de ofrecer productos frescos, pues asegura que todo lo que venden es preparado durante el día, procurando mantener la calidad y el gusto que han caracterizado a la taquería.

Con el apoyo de Brandon y Geovani, Adelina enfrenta diariamente el reto de sacar adelante el emprendimiento, al tiempo que transmite a sus hijos los conocimientos que recibió de su padre. Su deseo es que, con el paso del tiempo, sean ellos quienes tomen las riendas del negocio y continúen escribiendo la historia familiar.

“Con el tiempo, ellos se queden con el negocio, así como yo lo aprendí de mi papá, ahora ellos sigan”


Para Adelina, mantener en funcionamiento la taquería es motivo de orgullo, pues representa la oportunidad de honrar el trabajo de don Pedro, un hombre que durante décadas encontró en la preparación de tacos de cabeza la manera de sacar adelante a los suyos.

Comenta también que la taquería de su padre fungió como "escuela", ya que gracias a las enseñanzas del Tato, existen otros establecimientos del mismo giro que se mantienen activos y son fuente de ingreso de esas familias.

Así, entre el trabajo cotidiano y el sabor de una receta que se niega a desaparecer, los tacos de cabeza del “Tato” Lizárraga continúan siendo parte de la identidad gastronómica de Concordia, ahora bajo el cuidado de una hija que convirtió las enseñanzas de su padre en una herencia para sus propios hijos.




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Preguntas y respuestas
Jesús López
Jesús López

Egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Sinaloa. 

Más de diez años de experiencia como periodista, laborando para diversos medios de cobertura estatal, como corresponsal en la zona sur del Estado de Sinaloa. Y actualmente enfocado en el periodismo constructivo.

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