¿Quieres resumir esta nota?
Los sueños de emprender no siempre comienzan con grandes inversiones o instalaciones equipadas; en ocasiones, simplemente nacen de las ganas de salir adelante y de la determinación de construir un mejor futuro para la familia.
Esa es la historia de Francisco Javier Tirado García, un joven de 26 años, originario de la sindicatura de Mesillas, quien decidió cambiar las obras de construcción por el calor del carbón y el sabor de las carnes asadas, al emprender un negocio junto a su esposa, Arllennedy Guadalupe Valle.
Así nació Carnes Asadas “El Fran”, una iniciativa familiar que comenzó con un pequeño brasero y la ilusión de contar con un patrimonio propio, capaz de brindarles estabilidad económica y, al mismo tiempo, permitirles disfrutar de algo que consideran invaluable: compartir más tiempo con su pequeño hijo.
De la ingeniería civil al sueño de tener un negocio propio
Aunque Francisco Javier es ingeniero civil de profesión y se desempeñaba laboralmente en el ramo de la construcción en Mazatlán, desde hacía tiempo tenía la inquietud de iniciar un negocio propio.
La posibilidad de convertirse en emprendedor era una idea que rondaba su mente, pero fue la compra de un brasero lo que terminó por darle forma a ese proyecto.
El brasero que inicialmente utilizaban para preparar carnes asadas durante las reuniones familiares se convirtió en la primera herramienta de trabajo de la pareja, que encontró en la venta de alimentos una oportunidad para comenzar a generar sus propios ingresos.
“Compré el brasero para las carnes asadas y, pues, ya teniéndolo, un día me dije: ya tengo el brasero y de un rato a otro me aventé a vender las carnes asadas. Empezamos los domingos ahí en Mesillas”.
Durante las primeras semanas, el matrimonio se dedicó a vender carnes asadas únicamente los domingos en Mesillas, aprovechando el equipo con el que ya contaban y poniendo en práctica sus habilidades para preparar los alimentos y atender a sus primeros clientes.

La respuesta que comenzaron a recibir les permitió confirmar que aquella idea tenía posibilidades de crecer y convertirse en una fuente de ingresos permanente para su familia.
De Mesillas a Concordia: crecer con esfuerzo y dedicación
Conforme avanzaron las semanas y las ventas comenzaron a responder favorablemente, Francisco Javier tomó una decisión importante, dejar su empleo en la construcción para dedicarse de lleno al negocio familiar.
“Yo soy ingeniero civil, hace unos meses me salí de la obra en Mazatlán y ya me vine para acá. Ya tenía mucho con el brete de poner algún negocio, tener algo propio, y el negocio estaba jalando bien”
Con el respaldo de su esposa, decidió llevar Carnes Asadas “El Fran” hasta la cabecera municipal de Concordia, donde encontraron nuevas oportunidades para dar a conocer sus productos y ampliar su clientela.

Los primeros días se instalaron sobre el bulevar, debajo de una pequeña carpa que les permitía preparar y vender sus carnes asadas. Sin embargo, establecerse en Concordia implicaba un esfuerzo adicional, pues diariamente debían trasladarse desde Mesillas con todo el equipo necesario para trabajar.
El brasero, los utensilios y los demás materiales tenían que ser cargados en una camioneta para llevarlos hasta el punto de venta y, al terminar la jornada, realizar nuevamente el recorrido de regreso.
“Todos los días cargábamos con el brasero, subíamos todo a la camioneta, era complicado, pero teníamos la ilusión de crecer”.
El esfuerzo comenzó a rendir frutos, la pequeña carpa que inicialmente les permitía desarrollar sus actividades dejó de ser suficiente, por lo que decidieron buscar un espacio en renta para establecerse de manera fija.
Hace algunas semanas consiguieron un lugar que les ofrece mejores condiciones para preparar sus alimentos y atender a sus clientes, lo que representa un nuevo paso en la consolidación de su emprendimiento.
Aunque continúan trasladándose diariamente de Mesillas a Concordia, contar con un espacio fijo les ha permitido trabajar de una manera más organizada y fortalecer las bases de un negocio que comenzó con recursos limitados, pero con grandes expectativas.
Su pequeño hijo, la mayor motivación para seguir adelante
Detrás de Carnes Asadas “El Fran” existe una motivación que va más allá de obtener ingresos económicos. Para Francisco Javier y Arllennedy, emprender también significa tener la oportunidad de acompañar a su hijo Javier, de apenas dos años de edad, durante una etapa importante de su crecimiento.

La pareja explica que una de las principales razones para iniciar este proyecto fue precisamente construir una alternativa laboral que les permitiera mantenerse unidos como familia y compartir más momentos con su pequeño.
“Esto es por nuestro niño, con este trabajo lo podemos disfrutar todo el día porque aquí la pasa con nosotros”.
Esta motivación familiar se ha convertido en uno de los pilares que los impulsa a levantarse diariamente, preparar sus herramientas de trabajo y trasladarse hasta Concordia para continuar ofreciendo sus productos.
Por ello, su objetivo no solamente es mantener abiertas las puertas de Carnes Asadas “El Fran”, sino lograr que el establecimiento continúe creciendo y permanezca en el gusto de quienes se acercan a disfrutar de sus preparaciones.
Francisco Javier y Arllennedy también destacan la importancia de brindar una atención cercana a sus consumidores, procurando que cada persona que visite su negocio se sienta en confianza y reciba un trato cálido.
La historia de este joven matrimonio de Mesillas refleja cómo una idea sencilla puede convertirse en una oportunidad para transformar la vida cotidiana. Lo que comenzó con un brasero utilizado en reuniones familiares ahora representa un proyecto en crecimiento, sostenido por el trabajo de dos personas que decidieron apostar por sus propias capacidades.











