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Ángel Castañón Rivera se convirtió en el primer mexicano en recibir el reconocimiento Panadero de las Américas 2026-2027, una distinción que reconoce su trayectoria, preparación profesional y contribuciones a la industria de la panificación.
Su historia comenzó desde la infancia, entre hornos y recetas familiares, y hoy combina la tradición del pan mexicano con la ciencia de los alimentos y el desarrollo de productos para empresas.
El nombramiento reconoce años de trabajo en un oficio que forma parte de la vida cotidiana de millones de personas, para Castañón, la panadería no solo representa una herencia familiar, sino una profesión que exige conocimiento técnico, creatividad y capacidad para adaptarse a las necesidades de una industria en constante evolución.
La Confederación Interamericana de la Industria del Pan (CIPAN) le entregó oficialmente la medalla, el diploma y la chaqueta que acompañan la distinción durante el Primer Festival del Pan Dulce Mexicano, celebrado el 11 de septiembre de 2026 en Coyoacán, Ciudad de México.
¿Quién es Ángel Castañón Rivera, el Panadero de las Américas 2026-2027?
Ángel Castañón pertenece a la tercera generación de una familia dedicada a la elaboración de pan. Desde pequeño estuvo cerca del negocio familiar y observó el trabajo de su abuelo, una de las figuras que influyeron en su acercamiento a este oficio.
Sin embargo, su trayectoria no se explica únicamente por crecer en un entorno de panaderos. Su preparación académica y su experiencia profesional lo llevaron a estudiar los procesos de elaboración del pan desde una perspectiva científica, además de desarrollar proyectos para distintos segmentos de la industria.

La combinación de tradición, formación y experiencia es parte del recorrido que lo llevó a recibir el reconocimiento continental.
La CIPAN eligió a Castañón durante su congreso de abril de 2026, en un proceso que reunió candidaturas de Brasil, Chile, Ecuador, México, Perú y Venezuela. La entrega oficial se realizó meses después, durante la inauguración del festival dedicado al pan dulce mexicano.
El reconocimiento considera aspectos como la trayectoria profesional, la excelencia técnica, la innovación, la formación de nuevos panaderos y la preservación de las tradiciones de la panificación.
De tomar un curso a los 8 años a construir una carrera en la panadería
La relación de Castañón con el pan comenzó mucho antes de su formación universitaria. Al crecer en una familia dedicada a este oficio, tuvo la oportunidad de conocer de cerca el trabajo cotidiano de una panadería.
Uno de los momentos que marcaron su camino ocurrió cuando tenía alrededor de ocho años y participó en un curso de verano de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora y Similares de México (CANAINPA).
“Yo no llegué a la industria panadera, nací en ella”, recordó en una entrevista con el canal de YouTube La Evidencia News.
Aquella cercanía con el oficio se transformó en una vocación que posteriormente reforzó con estudios especializados. En lugar de limitarse al aprendizaje práctico, Castañón buscó comprender qué sucede con los ingredientes durante el proceso de elaboración y cómo influye la ciencia en la calidad del producto final.
Ángel Castañón estudió Ingeniería en Alimentos y se especializó en panadería
Parte de la trayectoria de Castañón está relacionada con su formación académica. Estudió Ingeniería en Alimentos en la Universidad Iberoamericana y continuó su preparación con estudios de Baking Science and Technology —Ciencia y Tecnología de Horneado— en Estados Unidos, además de especialidades en panadería en Europa, de acuerdo con información publicada por El Economista.
Esta preparación le permite abordar la elaboración del pan desde diferentes perspectivas: selección de ingredientes, formulación de recetas, comportamiento de las masas, control de calidad y procesos de producción.
En una industria donde las técnicas se transmiten de generación en generación, el conocimiento científico también contribuye a entender por qué una receta funciona, cómo mantener la consistencia de un producto y qué ajustes pueden realizarse para responder a las necesidades de cada negocio.
Castañón también ha participado como capitán del equipo nacional de panadería de CANAINPA, una experiencia relacionada con la representación y el desarrollo profesional del sector mexicano.
Tahona y PANTANO: los proyectos detrás de su trayectoria
La actividad profesional de Ángel Castañón está vinculada con dos proyectos que atienden diferentes necesidades de la industria: Tahona y PANTANO.
Tahona es una panadería familiar ubicada en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Este proyecto representa una conexión directa con el oficio tradicional y con la elaboración de productos dirigidos al público.
Por su parte, PANTANO está enfocado en desarrollar y producir pan para otros negocios, entre ellos restaurantes, supermercados, cadenas comerciales y empresas que requieren soluciones de panificación para sus operaciones.
De acuerdo con la información de su perfil profesional en LinkedIn, el proyecto trabaja con productos diseñados para contar con una vida de anaquel extendida. Esta característica puede ser importante para los negocios que necesitan organizar la distribución, conservar la calidad y disponer de productos durante periodos más prolongados.
La producción destinada a empresas plantea desafíos diferentes a los de una panadería tradicional. Además del sabor y la textura, es necesario considerar la uniformidad de cada lote, la conservación del producto y las condiciones que requiere cada cliente.
Así, su trabajo combina el conocimiento artesanal con procesos orientados a las necesidades comerciales de la industria alimentaria.

El reconocimiento también pone atención en el futuro del pan mexicano
La distinción otorgada a Castañón llega en un momento en que la preservación de las tradiciones panaderas forma parte de la conversación sobre el patrimonio gastronómico de México.
Durante el Primer Festival del Pan Dulce Mexicano se destacó la diversidad de esta tradición. De acuerdo con las cifras mencionadas durante el encuentro, México cuenta con alrededor de 2 mil 400 variedades de pan, aunque cerca de mil estarían extintas o en riesgo de desaparecer. Estas estimaciones deben interpretarse conforme a la fuente y la metodología utilizadas para contabilizar las variedades.
La variedad de panes mexicanos refleja la relación entre los ingredientes, las costumbres regionales y los conocimientos que se transmiten entre generaciones. Conservar esa riqueza implica mantener vivas las recetas y técnicas, pero también encontrar condiciones para que el oficio siga siendo viable para quienes trabajan en él.
En este contexto, el reconocimiento a Ángel Castañón destaca una trayectoria que conecta el aprendizaje familiar con la formación profesional, la innovación y el desarrollo de proyectos comerciales.
Para el panadero mexicano, recibir la distinción representa también una oportunidad para compartir el orgullo por una profesión que ha formado parte de su vida desde la infancia.
Su historia muestra cómo un oficio aprendido desde pequeño puede convertirse en una carrera que cruza generaciones, incorpora conocimientos científicos y busca nuevas formas de llevar el pan a más personas.










