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En la sindicatura que lleva el nombre de la Villa de Quilá, ubicada a unos kilómetros al sur de Culiacán, se guarda una de las tradiciones religiosas más antiguas y entrañables del noroeste mexicano y que hasta el día de hoy reúne a miles de personas año tras año.
Desde hace más de dos siglos, sus habitantes y toda la región del Valle de San Lorenzo celebran con fe y alegría a su Virgen, conocida cariñosamente como "la Chaparrita Milagrosa", destacando que se trata de la única advocación mariana en México que lleva el nombre de una población sinaloense.

Fe y tradición en Quilá
Cada 8 de septiembre, día dedicado a la Virgen de Loreto y a la Inmaculada Concepción, Quilá se transforma en un punto de encuentro para miles de peregrinos que llegan desde distintas comunidades del municipio, otros estados del país e incluso desde el extranjero para llevar a cabo las festividades.
Vienen a agradecer favores concedidos o a pedir uno nuevo, y también a disfrutar de danza folclórica, música regional, gastronomía típica y actividades como la tradicional carrera pedestre entre las sindicaturas de El Salado y Quilá, que esta edición deportiva conmemoró su 50 aniversario.

Una fiesta para celebrar sus tradiciones
Para los quilenses, estas fiestas patronales son mucho más que una feria: son el hilo que une a varias generaciones con su historia, su fe y su identidad. Para quienes llegan de fuera, representan la oportunidad de conocer la calidez de un pueblo que abre sus puertas con hospitalidad genuina.

En cada procesión, cada baile y cada plato compartido, Quilá renueva un mismo mensaje: la tradición, vivida en comunidad, se convierte en puente entre la fe y la esperanza. Y cada año, previo a la llegada del 8 de septiembre y en los días posteriores, esta comunidad se vuelve una fiesta.









