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La cocina de Bety conquista las fiestas y convivios de Villa Juárez

Desde hace más de 20 años, Bety ha convertido su cocina en el corazón de fiestas, bodas y convivios en Villa Juárez, donde su sazón es sinónimo de calidad, generosidad y orgullo comunitario.

28 febrero, 2026
Bety Rodríguez prepara enchiladas suizas en su cocina, donde cada platillo lleva más de 20 años de experiencia.
Bety Rodríguez prepara enchiladas suizas en su cocina, donde cada platillo lleva más de 20 años de experiencia.

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Desde hace más de 20 años, Bety ha convertido su cocina en el corazón de fiestas, bodas y convivios en Villa Juárez, Navolato, donde su sazón es sinónimo de calidad, generosidad y orgullo comunitario.

En el porche de una casa adornada por una bugambilia florecida, entre cazuelas humeantes y mesas acomodadas con esmero, late uno de los corazones gastronómicos más entrañables de Villa Juárez: la cocina de María Albertina Rodríguez Vega, conocida por todos simplemente como Bety.

El porche familiar se transforma en comedor para clientes que disfrutan pozole, menudo y birria cada domingo.
El porche familiar se transforma en comedor para clientes que disfrutan pozole, menudo y birria cada domingo.

Con más de dos décadas dedicadas a la preparación de alimentos para bodas, 15 años, reuniones políticas, cumpleaños y desayunos dominicales, Bety ha logrado algo más que sostener a su familia: ha construido un legado de sabor y confianza.

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“Yo me siento muy orgullosa de lo que he logrado. No es fácil salir adelante, pero la comida ha sido mi fuerte”, comparte con serenidad.


Bety, un legado de sabor y confianza en Villa Juárez

Su historia en la cocina profesional comenzó cuando sus hijos eran pequeños. Recuerda haber preparado la comida para una clausura escolar y, desde entonces, los pedidos no dejaron de llegar. Empezó atendiendo fiestas familiares y pronto fue recomendada para eventos más grandes, incluso para reuniones de hasta 500 personas.

El pozole, las tostadas, gorditas y tacos de guiso forman parte del menú que conquista a clientes locales.
El pozole, las tostadas, gorditas y tacos de guiso forman parte del menú que conquista a clientes locales.

Ha cocinado para bodas en Navolato, en La Palma, en El Tamarindo y hasta viajó a Chihuahua para llevar barbacoa tradicional a una familia originaria de Villa Juárez que quiso celebrar con el sabor de su tierra.

“Si me dicen que son 300 personas y llegan 320, no me pregunte cómo, pero todos comen. Hasta los músicos”, dice entre risas.


 Su secreto no es solo la experiencia, sino la previsión y la generosidad: siempre lleva un poco más.

La historia de Bety y su cocina en la comunidad de Villa Juárez

Los domingos, desde las ocho de la mañana, su casa se convierte en cocina abierta. Birria, menudo, pozole, tostadas, gorditas con asiento, enchiladas suizas y taquitos doradas forman parte del menú que atrae a clientes fieles. Algunos desayunan en el porche; otros llevan su pedido a casa.

Con orgullo villa juarense, Bety ha sacado adelante a sus hijos gracias a su trabajo entre cazuelas y sazón.
Con orgullo villa juarense, Bety ha sacado adelante a sus hijos gracias a su trabajo entre cazuelas y sazón.

En febrero, organizó una cena especial de San Valentín: mesas para dos con flores y velas, fettuccine, pechuga a la plancha bañada en champiñones, puré de papa y ensalada. La experiencia fue tan bien recibida que varias clientas regresaron para repetir.

“Me dicen que si tengo manos santas, que cómo me alcanza la comida. Yo creo que es el amor con el que la preparo”, afirma.


El impacto de la cocina de Bety en las fiestas y convivios locales

Aunque se registró formalmente como “Cocina Económica Hermanas Rodríguez”, el proyecto siempre ha sido familiar. Su hermana, sus sobrinas y hasta su madre —cuando vivía— la apoyaban deshebrando carne o raspando queso. Una señora le ayuda con las tortillas; otra sobrina impulsa la promoción en redes sociales.

Bety admite que la tecnología no es lo suyo. “Me da pena promocionarme”, confiesa. Sin embargo, reconoce que las redes pueden abrirle más puertas, especialmente en tiempos difíciles.

La birria tradicional y las quesabirrias son de los platillos más solicitados en bodas y convivios de Villa Juárez.
La birria tradicional y las quesabirrias son de los platillos más solicitados en bodas y convivios de Villa Juárez.

La violencia reciente ha reducido la cantidad de fiestas y eventos masivos, lo que la llevó a fortalecer la venta directa en casa. Aun así, los pedidos para 20, 30 o hasta 50 personas siguen llegando entre semana.

Orgullo villa juarense

Hija de una familia pionera del ejido Las Cupías y El Tapacal, Bety se declara orgullosamente villa juarense. Su madre llegó al lugar con apenas ocho años y desde entonces la familia echó raíces en esta comunidad que cada temporada recibe miles de migrantes.

“Villa Juárez es como un Tijuana chiquito, aquí hay gente de todo el país. Yo me siento muy orgullosa de ser de aquí”, expresa para Tus Buenas Noticias.

Para ella, la cocina no solo es sustento económico. Es identidad, resistencia y dignidad. Con ese trabajo sacó adelante a sus dos hijos —Alejandra y Tomás—, recuerda que en tiempos de su juventud llegó a trabajar como payasita y maestra de bailables cuando fue necesario complementar el ingreso.

“Todo se realiza con amor y se consigue con amor”, resume.


Hoy, bajo la sombra de la bugambilia y el aroma del pozole recién hervido, Bety sigue haciendo lo que mejor sabe: servir con generosidad. Y aunque diga que no es su tiempo de figurar, en cada fiesta y convivio de Villa Juárez su nombre ya está escrito en el paladar de la comunidad.

Su comida es el alma de las fiestas y convivios, una mano que le da identidad a la región y nos demuestra que la tenacidad y el amor por el trabajo cobra resultados positivos. Desde su casa en el Centro de Villa Juárez el día empieza con un buen platillo.

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