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La avenida Colosio Sí, en el sector de La Riviera, una de las vías importantes para la movilidad de la zona norte de la ciudad, fue este domingo el escenario de una transformación necesaria.
No se trató de un evento aislado; la actividad, encabezada por autoridades municipales, junto a ciudadanos, personal operativo del Ayuntamiento de Mazatlán y elementos de DEFENSA, fue el eco local de la Jornada Nacional de Reforestación 2026.
Mientras en Mazatlán se plantaban especies endémicas como primavera, amapa, fístula, orquídea y bugambilias, para recuperar la biodiversidad urbana, el resto del país vivía un ejercicio similar. 
Esta jornada, impulsada por el Gobierno de México, estableció una meta ambiciosa para este domingo: sembrar 6.6 millones de árboles y plantas a lo largo de más de 32 mil hectáreas en las 32 entidades federativas.
Con la participación de 621 municipios, entre ellos Mazatlán, la iniciativa busca trascender el simbolismo para enfocarse en la restauración integral de ecosistemas, desde bosques y selvas hasta zonas costeras.
La visión es consolidar un esfuerzo anual que culmine con la plantación de 1 mil 500 millones de árboles para el año 2030. Este objetivo no responde únicamente a una métrica de cantidad, sino a una urgencia climática: la mitigación del calentamiento global, la conservación de suelos y agua, y el fortalecimiento de la economía comunitaria.
Reforestación con especies nativas en Mazatlán
En el caso particular de Mazatlán, la selección de especies nativas es enfoque técnico que merece subrayarse. Al preferir plantas capaces de resistir el clima salino y las altas temperaturas del Pacífico, se está haciendo una "reforestación inteligente" que prioriza la supervivencia del ejemplar sobre la cantidad. 
Como señaló la alcaldesa Osuna Zavala “El puerto se caracteriza por su participación en temas de bienestar común, y esta jornada demuestra que la ciudadanía es el motor fundamental para que estos programas no se queden en la superficie”.
Sin embargo, el éxito real de esta estrategia nacional no se resolverá en un solo domingo de siembra. El verdadero trabajo constructivo comienza hoy: el mantenimiento, el riego y la vigilancia de los ejemplares para asegurar que cada árbol trasplantado se convierta efectivamente en un filtro natural y un mitigador de la "isla de calor" urbana.
La infraestructura verde de Mazatlán y de todo el país depende de que este primer paso se convierta en una política de cuidado sostenido, entendiendo que el futuro del entorno urbano no es un regalo, sino una construcción colectiva.



















