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Tras las intensas precipitaciones que marcaron la jornada del pasado sábado, donde se acumularon hasta 156 milímetros de agua, Mazatlán no solo atiende las secuelas, sino que ha iniciado una estrategia proactiva para enfrentar los pronósticos meteorológicos de los próximos días.
La consigna es clara: la infraestructura urbana debe estar lista para responder ante la naturaleza, y la clave para lograrlo es el mantenimiento constante y la participación ciudadana.
Desde el primer momento, equipos de Servicios Públicos, Obras Públicas y Protección Civil, con el respaldo de la SEDENA, desplegaron brigadas en puntos críticos del municipio. 
Estas acciones permitieron retirar tierra, ramas y desechos que naturalmente obstruyen el flujo del agua tras las tormentas. Sin embargo, el Gobierno Municipal ha dejado claro que la capacidad de respuesta de los drenes pluviales depende, en gran medida, de lo que sucede en la superficie: las calles y banquetas limpias.
Trabajo conjunto para retirar desechos de la biobarda
Un ejemplo del impacto positivo de la corresponsabilidad se observó en la reciente limpieza de la biobarda del Puente Juárez.
En colaboración con la organización MazConCiencia, personal de Aseo Urbano retiró cientos de kilos de residuos, principalmente plásticos de un solo uso que, de no ser contenidos, habrían terminado contaminando el Estero del Infiernillo o taponando el sistema de desfogue de la zona. 
Esta alianza entre sociedad civil y gobierno demuestra que la gestión de residuos es una tarea compartida que salva infraestructura y protege el entorno.
Llamado a mantener la ciudad limpia
Ante los pronósticos que anticipan más lluvias para los días venideros, el llamado a la población cobra una relevancia especial. La recomendación es sencilla pero vital: evitar sacar la basura a la calle cuando se esperan precipitaciones y mantener las rejillas pluviales libres de desechos.
Cada botella, plástico o residuo que se evita arrojar a la vía pública se traduce en una mayor capacidad de los conductos para desalojar el agua de forma eficiente.
En Mazatlán, la resiliencia no se construye únicamente con obras de ingeniería, sino con la conciencia colectiva de que un puerto limpio es un puerto más seguro.


























