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El transporte público forma parte de nuestra vida cotidiana, pues, tanto si somos usuarios constantes como si no, la forma en la que nos desplazamos por la ciudad nos atraviesa a todos, incluyendo sus costos tarifarios. Por esta razón, comprender estos temas resulta indispensable para toda la ciudadanía.
Para abordar la problemática, es necesario empezar por definir qué es la integración tarifaria.
En términos sencillos, la integración tarifaria es un método de cobro en el sistema de transporte público colectivo que permite a los usuarios realizar transbordos (es decir, cambiar de un camión a otro o a diferente modo dentro del mismo sistema) pagando una única tarifa o bien recibiendo un descuento sustancial dentro de una ventana de tiempo determinada.
Beneficios económicos de la integración tarifaria en Culiacán
Ahora bien, una vez definida la integración tarifaria, es momento de reflexionar sobre su importancia como un aliado fundamental para transformar el sistema de transporte que tenemos actualmente en Culiacán.
Esto se debe a que, como es de conocimiento público, actualmente en la ciudad la tarifa no está integrada: se paga por viaje individual. 
En este sentido, si una persona requiere realizar un transbordo para completar su trayecto, se ve obligada a pagar un segundo pasaje completo, incrementando desproporcionadamente el costo de su movilidad aun cuando no haya concluido su viaje.
Asimismo, el único beneficio tarifario diferenciado con el que se cuenta es el descuento estudiantil. Si consideramos que la tarifa regular es de $13.00 sin aire acondicionado y de $15.00 con aire acondicionado, frente a la tarifa de estudiante de $3.50, el descuento representa hasta un 77%, lo cual es sumamente positivo.
Sin embargo, este esquema presenta severas limitaciones, tales como restricciones en el número de viajes diarios, prohibición de uso en fines de semana, días festivos o periodos vacacionales, además del trato poco amable que frecuentemente reportan los estudiantes por parte de algunos choferes.
Desafíos actuales del sistema de transporte en Culiacán
Pero vamos por partes. La implementación de una tarifa integrada no solo representaría un alivio económico directo para la economía del hogar, sino que permitiría erradicar vicios y malas prácticas operativas tanto de los usuarios como de los conductores.
Por un lado, al desvincular el cobro en efectivo por pasajero de la operación diaria, se elimina la competencia destructiva por el pasaje en la calle.
Por otro lado, la tecnología requerida para la integración tarifaria fomenta el pago electrónico, convirtiéndose en un ejercicio indispensable de transparencia y rendición de cuentas sobre el funcionamiento real del sistema de transporte colectivo.
En conclusión, migrar hacia un modelo de integración tarifaria en Culiacán es un paso ineludible para avanzar hacia una movilidad más justa, eficiente y equitativa.
Mientras continuemos penalizando económicamente a quienes por la dispersión urbana se ven obligados a tomar dos o más rutas para llegar a sus empleos o centros de estudio, seguiremos perpetuando la desigualdad socio-territorial.
Invertir en un sistema de cobro unificado e integrado es, en última instancia, una medida de justicia social indispensable para que el transporte público se consolide como un derecho accesible para toda la población.
Autora: Gloria Morales. Ejecutiva de educación y comunicación de Mapasin.









