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Culiacán, Sinaloa. - En una ciudad que necesita recuperar espacios para encontrarse y convivir, familias de la colonia Guadalupe Victoria se reunieron para celebrar a Santa Clara de Asís.
Entre oración, música y alegría, la fiesta patronal mostró que los encuentros sencillos también ayudan a fortalecer los lazos y a recuperar la confianza entre quienes comparten un mismo lugar.

Con fe y convivencia, familias de la Guadalupe Victoria celebran a Santa Clara de Asís
La jornada comenzó con confesiones y pláticas, un espacio para hacer una pausa, reflexionar y prepararse espiritualmente, pero también para reencontrarse con familiares, amigos y personas cercanas.
Después llegaron la música, los juegos y la kermés. Niñas, niños, jóvenes y adultos compartieron alimentos, conversaciones y sonrisas, disfrutando de una tarde diferente en la que convivir volvió a ser motivo de encuentro.
La fiesta también permitió recordar la vida de Santa Clara de Asís, mujer italiana del siglo XIII, discípula de San Francisco de Asís y fundadora de las Clarisas. Eligió una vida sencilla dedicada a la oración y al servicio, valores que siguen dando sentido a su legado.

Uno de los momentos más emotivos ocurrió durante la Santa Misa, en la que se realizaron bautizos y primeras comuniones. Para las familias, acompañar a sus hijos en estos sacramentos representó un paso importante en su formación espiritual.
Los cantos del coro de la parroquia Divina Providencia acompañaron la ceremonia y dieron un ambiente especial al encuentro religioso.
Durante la misa, el presbítero Francisco Juárez Barrera invitó a los asistentes a llevar las enseñanzas de Santa Clara más allá del templo y convertirlas en acciones cotidianas.
Señaló que la fe también se expresa al servir, respetar, ayudar y permanecer cerca de quienes atraviesan dificultades.

El sacerdote reconoció además a las personas que han contribuido al mejoramiento del templo católico, aportando tiempo, trabajo y recursos para conservarlo como un lugar digno para la oración y las actividades religiosas.
Al concluir la fiesta quedaron los momentos compartidos: niñas y niños que dieron nuevos pasos en su vida espiritual, familias que volvieron a encontrarse y una tradición que sigue pasando de una generación a otra.
En tiempos en que Culiacán necesita recuperar la confianza y fortalecer la convivencia, estos espacios adquieren un significado especial. Un juego compartido, una oración, una familia acompañando a sus hijos o una mano tendida pueden parecer gestos pequeños, pero juntos ayudan a reconstruir la cercanía que una ciudad necesita.

Ese es también el legado que la fiesta de Santa Clara deja en la Guadalupe Victoria: recordar que una mejor convivencia empieza desde lo cotidiano, cuando cada persona decide aportar respeto, solidaridad y bondad al lugar donde vive.







































