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En el fraccionamiento Villas del Río, el Parque El Rinconcito es mucho más que un área verde. Rodeado de abundante vegetación y ubicado muy cerca del río, este espacio se ha convertido en un refugio para aves, iguanas, ardillas y otros animales que forman parte del paisaje cotidiano de la comunidad. Pero lo que realmente hace especial a este parque es la historia de quienes lo cuidan.
Desde hace más de 15 años, un comité vecinal ha trabajado de manera constante para mantener vivo este espacio. Gracias a su organización han impulsado mejoras como la construcción de una techumbre, actividades recreativas para las familias y las tradicionales posadas navideñas que cada año reúnen a la comunidad.
Ese compromiso fue también el punto de partida para participar en el proyecto Vamos Pintando, impulsado por Parques Alegres IAP. 
Más de 15 años de organización vecinal en Villas del Río
Como en cada intervención del programa, el mural comenzó con un taller participativo donde vecinos de distintas edades compartieron las ideas que querían ver reflejadas en la obra. Muy pronto surgió un tema en común: el cariño por las mascotas y el respeto por la fauna que habita el parque.
Perros, gatos, aves, ardillas e iguanas fueron mencionados como parte de la identidad de El Rinconcito. Incluso, algunos vecinos utilizaron herramientas de inteligencia artificial para crear imágenes de referencia que mostraban el paisaje que imaginaban, lleno de vegetación, colores verdes y azules, y animales conviviendo en armonía.
Estas ideas sirvieron como inspiración para que las artistas del Colectivo BAE, integrado por egresadas de la Licenciatura en Artes Visuales de la Universidad Autónoma de Sinaloa, desarrollaran el diseño final.
El mural refleja la identidad y amor por la fauna local
Durante las jornadas de pintura, vecinos y artistas trabajaron hombro a hombro para transformar una barda en una obra llena de vida. Aunque inicialmente se registraron seis voluntarios para participar, conforme avanzó el mural más habitantes se sumaron de manera espontánea para colaborar con la pintura, apoyar a las artistas y convivir durante el proceso. 
El resultado fue un mural que dialoga con el entorno natural del parque. Entre árboles, ramas y tonos verdes aparecen retratadas las mascotas de la comunidad, así como aves, ardillas y una iguana que representa a uno de los visitantes más característicos del lugar.
El diseño parece integrarse con la vegetación real que rodea el parque, haciendo que el paisaje continúe más allá de la barda.
Inauguración del mural: una celebración comunitaria en El Rinconcito
La inauguración del mural fue una celebración para toda la comunidad. Más de diez familias acudieron acompañadas de sus mascotas para tomarse fotografías frente a la obra y compartir un momento de convivencia. Entre alimentos, bebidas y muchas sonrisas, vecinos y artistas celebraron el resultado del trabajo colectivo.
Como una curiosa coincidencia, durante el evento una iguana apareció entre los árboles del parque, sorprendiendo a los asistentes al verla tan cerca del mural donde también había sido representada.
Más allá de embellecer el espacio, este mural representa la historia de una comunidad que durante más de dos décadas ha demostrado que la organización vecinal puede transformar un parque y fortalecer los lazos entre quienes lo disfrutan. 
También refleja el cariño de las familias por los animales que forman parte de su vida cotidiana y el respeto por el entorno natural que comparten.
Historias como la de El Rinconcito muestran que cada mural de Vamos Pintando nace de las ideas de la comunidad y se convierte en un reflejo de aquello que hace único a cada parque.
En este caso, el arte permitió plasmar una identidad construida durante años de trabajo vecinal, donde la naturaleza, las mascotas y la participación comunitaria conviven en un mismo espacio.









