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Elota, Sinaloa.- Sostener una pequeña tortuga entre las manos y verla avanzar hacia el mar es una experiencia que difícilmente se olvida.

Y es que en esos primeros pasos, tan pequeños frente a la inmensidad del océano, también hay una oportunidad para comprender que los seres humanos podemos contribuir a que la vida siga su curso.

En Playa Ceuta, municipio de Elota, desde hace cinco décadas hay personas que dedican sus días y sus noches a hacer posible ese encuentro.

Su trabajo consiste en proteger los nidos, cuidar los huevos y acompañar a las crías hasta que llega el momento de darles la oportunidad de alcanzar el mar.

La colaboración entre MAJA Sportswear y Pronatura Noroeste, así como instituciones como la UAS, suma esfuerzos para proteger a las tortugas marinas y acercar a más personas a esta causa.
La colaboración entre MAJA Sportswear y Pronatura Noroeste, así como instituciones como la UAS, suma esfuerzos para proteger a las tortugas marinas y acercar a más personas a esta causa.

La realidad es que lo que ocurre en este campamento va más allá de la conservación de una especie, pues cada liberación acerca a niñas, niños y adultos a la naturaleza, les permite conocer de cerca un proceso que muchas veces parece lejano y les recuerda que cuidar la vida también es una responsabilidad compartida.

Actualmente, el campamento y las acciones de conservación que se realizan en esta zona forman parte de los esfuerzos de preservación natural reconocidos en el ámbito federal.

A este trabajo se han sumado instituciones, organizaciones y empresas que buscan mantener viva la protección de las tortugas marinas y compartir su importancia con la comunidad. Entre ellas se encuentran MAJA Sportswear y Pronatura Noroeste, que mantienen una colaboración para fortalecer estas acciones.

Y como parte de esta alianza, durante este octubre se realizó la segunda jornada de voluntariado corporativo y liberación de tortugas, con la participación de representantes de ambas organizaciones, del Ayuntamiento de Elota y de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).

Asimismo, durante la actividad también se entregó un donativo de 683 mil 904 pesos para respaldar el trabajo de conservación en Playa Ceuta.

Cada pequeña tortuga representa una oportunidad para contribuir al cuidado de la vida marina y recordar la importancia de proteger la naturaleza.
Cada pequeña tortuga representa una oportunidad para contribuir al cuidado de la vida marina y recordar la importancia de proteger la naturaleza.

Una causa con más de cincuenta años de historia

La historia de este valioso programa de protección de tortugas marinas en Playa Ceuta no tiene poco, pues comenzó en 1976, cuando estudiantes de la Facultad de Ciencias del Mar de la UAS observaron la presencia de ejemplares muertos en la playa y el saqueo de nidos para extraer los huevos, ocasionando una alarma ecológica.

Ante el riesgo que enfrentaba la especie, comenzaron a organizar esfuerzos para protegerla.

Iván, biólogo encargado del programa por parte del Ayuntamiento de Elota, recordó cómo era la situación en aquellos años: "Entonces, la tortuga sí estuvo muy en riesgo de desaparecer", comentó.

Desde entonces, el trabajo ha continuado con una tarea que exige paciencia, dedicación y, sobre todo, un arduo trabajo de campo, ya que durante la temporada de anidación, de junio a diciembre, el personal puede llegar a recorrer en jornadas nocturnas entre 35 y 40 kilómetros por sesión para poner a salvo los nidos.

Sin embargo, ahí no acaba la tarea, ya que los huevos se trasladan al campamento, donde permanecen bajo cuidado hasta el nacimiento de las crías.

En el caso de la tortuga golfina, la incubación dura alrededor de 45 días, aunque el tiempo puede variar según la temperatura, la cual es de vital importancia, ya que si esta sobrepasa los 32 grados se vuelve mortal para los huevos de tortuga.

Mariano, colaborador de la UAS, explicó que el trabajo también incluye analizar los nidos para conocer cuántas crías lograron desarrollarse y estudiar las condiciones que pueden favorecer su supervivencia. Es una labor que muchas veces pasa inadvertida para quienes visitan el santuario.

Mientras las personas descansan, el equipo recorre la playa, vigila los nidos y permanece atento a los nacimientos, porque el cuidado de las tortugas no se limita al momento de la liberación.

"Muchas veces, la mayoría de personas piensan que los biólogos luego venimos a dormir al campamento, porque al mediodía nos miran a veces descansando, pero realmente el trabajo pesado es durante toda la noche y parte del día de la mañana", compartió Mariano.


Y no solo eso, pues detrás de cada cría que llega a la arena hay un proceso que requiere atención y que no termina cuando rompe el cascarón.

La contaminación de los océanos y las actividades pesqueras también representan desafíos para las tortugas, por lo que la protección de sus nidos se acompaña de actividades de educación ambiental y visitas de estudiantes de distintos niveles educativos.

Por ello, los esfuerzos que se realizan hoy en día tienen la intención de que quienes conozcan el campamento no se lleven únicamente una fotografía o el recuerdo de haber visto tortugas, sino también una mayor comprensión de lo que necesitan para sobrevivir.

Para Iván, una de las señales más bonitas de que este mensaje permanece es encontrarse con personas que visitaron el santuario durante su infancia y que, años después, regresan acompañadas de sus propios hijos:

"Ya me siento viejo de recibir a un papá que ya vino de niño a liberar y ahora trae a su hijo", comentó con emoción. Así, una experiencia vivida hace años se convierte en una tradición familiar.


Quienes alguna vez sostuvieron una pequeña tortuga entre sus manos vuelven para compartir ese momento con las nuevas generaciones, transmitiéndoles, más allá de las palabras, el valor de cuidar otras formas de vida.

Desde hace cinco décadas, el campamento tortuguero de Playa Ceuta protege nidos y acompaña a las crías en sus primeros pasos hacia el mar.
Desde hace cinco décadas, el campamento tortuguero de Playa Ceuta protege nidos y acompaña a las crías en sus primeros pasos hacia el mar.

Una experiencia que deja huella

Para que esta historia siga escribiéndose y más tortugas tengan la oportunidad de llegar al mar, es importante que cada vez más personas se sumen a su cuidado.

En ese camino, las alianzas también hacen la diferencia, como la que mantienen MAJA Sportswear y Pronatura Noroeste a través de Huella MAJA.

Este programa de responsabilidad social y ambiental de la marca, que contribuye a que estas acciones de conservación continúen y nuevas generaciones puedan vivir la experiencia de encontrarse con la naturaleza de una manera cercana y significativa.

Y es que desde hace tres años, ambas organizaciones siguen sumando esfuerzos para apoyar la conservación en Playa Ceuta y por cada playera vendida en tonalidades verde, beige o caqui, MAJA destina ocho pesos a las acciones de protección, conservación y liberación de tortugas marinas.

La iniciativa también contempla jornadas de voluntariado para que el equipo de la marca conozca de cerca el trabajo del campamento y participe en estas actividades. De esta manera, la colaboración no se limita a una aportación económica.

Sino que también abre la puerta a vivir la experiencia y comprender el esfuerzo que hay detrás de cada liberación.

Durante el encuentro, una representante de Pronatura Noroeste agradeció la participación de las instituciones, las empresas, la academia y la comunidad, y destacó lo que significa acercar estas vivencias a las infancias.

"Estos son experiencias que marcan la vida y que lo que sembremos en las nuevas generaciones va a dar frutos a través del tiempo", expresó.


Esa huella nace de algo sencillo, pero muy poderoso: observar de cerca cómo comienza la vida y comprender que, aunque una persona no puede resolver por sí sola todos los desafíos que enfrenta la naturaleza, sí puede contribuir a protegerla.

Por otro lado, esta no es la única forma de apoyar, ya que quienes deseen conocer más sobre esta labor pueden visitar el santuario y recorrer su museo, cuya entrada tiene un costo de 50 pesos que contribuye a sostener las acciones de conservación.

El museo del campamento tortuguero de Playa Ceuta acerca a visitantes de todas las edades a la vida marina y les permite conocer la importancia de proteger a las tortugas y conservar su entorno natural.
El museo del campamento tortuguero de Playa Ceuta acerca a visitantes de todas las edades a la vida marina y les permite conocer la importancia de proteger a las tortugas y conservar su entorno natural.

El espacio recibe también a grupos escolares interesados en aprender sobre la vida marina y las especies que habitan las costas sinaloenses.

Es importante saber que las liberaciones suelen realizarse en octubre y noviembre, de acuerdo con el nacimiento de las crías y las condiciones adecuadas para su traslado al mar.

A 50 años del nacimiento de esta importante iniciativa, el esfuerzo hecho en Playa Ceuta demuestra que la conservación se construye con trabajo constante, pero también con experiencias que despiertan cariño, curiosidad y compromiso.

Una tortuga que avanza por la arena puede parecer pequeña frente a los problemas que enfrentan los océanos; sin embargo, la suma de esfuerzos para protegerla demuestra que cuando las personas realmente lo desean, también podemos formar parte de la solución.

Cuando una niña o un niño ve por primera vez una cría entre sus manos, cuando una familia regresa años después para compartir esa emoción o cuando alguien decide involucrarse después de conocer esta labor, la conservación deja de ser una idea lejana y se convierte en algo que se siente y se recuerda.

Cada liberación es una oportunidad para que una tortuga comience su camino hacia el mar y para que quienes la acompañan comprendan que cuidar la naturaleza es también cuidar el futuro que compartimos.

Porque proteger la vida no siempre comienza con grandes acciones: a veces empieza al conocerla, sentirla cerca y descubrir que todos podemos ayudar a que siga adelante.

Cada jornada de liberación permite a niñas, niños y adultos conocer de cerca la vida marina y comprender que todos podemos contribuir a su cuidado.
Cada jornada de liberación permite a niñas, niños y adultos conocer de cerca la vida marina y comprender que todos podemos contribuir a su cuidado.

¿Por qué conservar las tortugas marinas?

  • Equilibrio marino: ayudan a mantener ecosistemas saludables.
  • Biodiversidad: protegen la riqueza de vida en los océanos.
  • Ciclo natural: permiten que nuevas generaciones lleguen al mar.
  • Educación ambiental: inspiran a cuidar la naturaleza.
  • Unión comunitaria: reúnen esfuerzos por una causa común.
  • Futuro sostenible: promueven el cuidado de nuestras costas.
Cada cría que llega a la arena representa el trabajo de muchas personas y una nueva oportunidad para que la vida continúe su ciclo natural.
Cada cría que llega a la arena representa el trabajo de muchas personas y una nueva oportunidad para que la vida continúe su ciclo natural.
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Preguntas y respuestas
Victoria Herrera
Victoria Herrera

Soy licenciada en letras especializada en lingüística, con enfoque en didáctica, egresada de la Universidad Autónoma de Sinaloa en 2019. Actualmente cuento con conocimientos en economía, cultura general y literatura. Soy una persona alegre, comprometida, creativa y que puede analizar cualquier situación para encontrar una solución rápida y eficaz. Tras cinco años de experiencia en el mundo periodistico hoy día laboro para Tus Buenas Noticias en el área de impresos cubriendo los sectores de Las Américas, Bugambilias, La Conquista y Valle Alto, contando las historias de personas que día a día construyen una mejor sociedad y que vale la pena escuchar.

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