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Para Ti

Seguramente, si transitamos a diario por las calles y avenidas de Culiacán, notaremos una presencia cada vez más marcada de motocicletas en la corriente vehicular.

Lo que anteriormente era un medio de transporte minoritario o enfocado casi exclusivamente en servicios de mensajería, hoy se ha consolidado como una de las opciones de movilidad de mayor crecimiento en la capital sinaloense.

Por esta razón, es indispensable analizar este fenómeno no solo desde el incremento cuantitativo de unidades, sino desde la urgencia de adaptar nuestra infraestructura urbana para evitar que este cambio modal continúe derivando en altos índices de siniestralidad vial.

Los baches, registros sin tapa y pavimentos deteriorados representan riesgos para quienes circulan en motocicleta
Los baches, registros sin tapa y pavimentos deteriorados representan riesgos para quienes circulan en motocicleta

Crecimiento exponencial de motocicletas en Culiacán

Para comprender la dimensión de esta transformación, es necesario recurrir a las cifras oficiales más recientes. Esto se debe a que, de acuerdo con los registros del INEGI (Vehículos de Motor Registrados en Circulación) y los informes de la Dirección de Vialidad y Transportes del Gobierno del Estado de Sinaloa, el parque vehicular de motocicletas ha registrado un crecimiento sin precedentes en la entidad.

Por un lado, a nivel nacional y estatal, las motocicletas han pasado de representar una fracción menor del parque vehicular a concentrar incrementos anuales de dos dígitos, impulsadas por su bajo costo de adquisición, la eficiencia en el consumo de combustible y la proliferación del trabajo en plataformas de entrega a domicilio.

Por otro lado, en el caso específico de Culiacán (donde el parque vehicular total supera las 650 mil unidades de motor), las motocicletas representan el segmento de mayor aceleración en los registros de emplacamiento estatal.

En este sentido, este incremento masivo funciona como un síntoma directo de las deficiencias del sistema de transporte colectivo ante un servicio de autobuses percibido como ineficiente o costoso para trayectos complejos, miles de ciudadanas y ciudadanos han recurrido a la motocicleta como una respuesta drástica a sus necesidades de movilidad.

Los retos de infraestructura y diseño urbana

Sin embargo, la velocidad con la que ha crecido el número de motocicletas en Culiacán contrasta fuertemente con una infraestructura vial que permanece congelada bajo un diseño pensado de forma exclusiva para el automóvil privado. Por lo tanto, se plantean retos urgentes que deben ser atendidos desde la gestión del espacio público.

A diferencia de otros países donde la alta presencia de vehículos de dos ruedas ha derivado en zonas de detención adelantada en semáforos para evitar el punto ciego de los camiones y automóviles.

Geometría vial que propicia el exceso de velocidad. Las avenidas anchas y continuas de la ciudad invitan al tránsito a alta velocidad, lo que incrementa exponencialmente la severidad de los impactos. Un siniestro que en un automóvil se traduce en daños materiales, en una motocicleta suele derivar en lesiones graves o fatales para sus ocupantes.

Pavimentos deteriorados y trampas de rodamiento. Registros sin tapa, baches, gravilla suelta y pintura termoplástica no antiderrapante representan riesgos menores para un automóvil, pero constituyen verdaderas trampas mortales para la estabilidad de una motocicleta.

Carencia de zonas normadas de estacionamiento. La falta de cajones de estacionamiento dedicados a motocicletas en zonas comerciales y de equipamiento urbano provoca la invasión constante de las aceras, obstaculizando la faja libre de circulación peatonal y afectando la accesibilidad universal.

Pero vamos por partes. La solución a la siniestralidad asociada a las motocicletas no radica en estigmatizar a sus usuarios ni en apelar únicamente a la conducta individual; por el contrario, la filosofía de la Visión Cero y el Sistema Seguro establece con claridad que la infraestructura debe ser diseñada para tolerar el error humano y proteger a los usuarios más vulnerables de la vía.

En conclusión, el crecimiento del parque vehicular de motocicletas en Culiacán es una realidad asentada que exige una respuesta institucional inmediata en la gestión del territorio.

Mientras sigamos diseñando calles exclusivamente para la velocidad del automóvil y posterguemos la pacificación del tránsito, el rediseño de intersecciones y el mantenimiento prioritario de las calles, continuaremos acumulando pasivos de salud pública.

Rediseñar la infraestructura para integrar de forma segura a todos los modos de transporte es, en última instancia, un compromiso ético indispensable para garantizar que desplazarse por Culiacán no represente un riesgo para la vida de nadie.

Preguntas y respuestas
Gloria Morales
Gloria Morales

Ejecutiva de educación y vinculación de Mapasin. Licenciada en Arquitectura por la Universidad Autónoma de Sinaloa. MC. en Arquitectura y Urbanismo por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Profesora e investigadora en temas urbanos.


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