Divani Lizarraga: desde Mazatlán con “Mios” ha creado una red de emprendedoras que crece con amor y solidaridad
De Pradera Dorada para todo Sinaloa, Divani ha logrado con la venta de ropa y peluches al mayoreo impulsar a cientos de mujeres que hoy son sus propias jefas. Su historia nos invita a reflexionar sobre el poder de la colaboración en la comunidad.


Divani Lizarraga es una mazatleca que ha logrado, a partir de su emprendimiento, crear una red de mujeres que tienen en el comercio de ropa y muñecos de peluche su forma de vida y el sustento para sus familias.
El comercio y la facilidad para negociar son parte de la vida de Divani desde pequeña. Ella recuerda que su primer emprendimiento nació cuando estudiaba la primaria, donde por iniciativa propia empezó a vender dulces a sus compañeros de grupo.
Era tanto su éxito que los propios maestros le prohibieron que continuara vendiendo, pues podía descuidar las clases por atender su “negocio”.
“Yo vivía cerca del mercado iba diario y compraba dulces para vender, hasta que me lo prohibieron, me dijeron que no descuidara la escuela por andar vendiendo”, dice Divani en entrevista con Tus Buenas Noticias.

La familia de Divani vivía en la colonia Juárez, una zona comercial por excelencia en Mazatlán. Así que además de ser transportistas, sus papás aprovecharon la ubicación de su casa para iniciar también un negocio de regalos y peluches llamado “Mios”.
Ahí Divani empezó a aprender del comercio apoyando a su mamá y su hermana que eran las encargadas.
A los 18 años empezó a acompañar a su mamá a comprar mercancía a Guadalajara donde se abrió para ella un panorama totalmente nuevo y atractivo al ver tantas cosas a buen precio para vender.
“El día que llegué al tianguis de Guadalajara por primera vez empecé a ver todo muy barato, acompañé a mi mamá en dos o tres viajes y dije: yo voy a vender también, a los 19 años comencé por mi cuenta”, dice con entusiasmo.
El incio de una vida de emprendimiento y éxito
Divani aprovechó la cercanía del 14 de febrero, “Día del amor y la amistad” fecha de buena venta pare el negocio de peluches, así que con sus ahorros y un préstamo que le hizo su papá rentó su primer local por el rumbo de Rinconada del Valle donde habitaba la familia en esa época.
“En 15 días que renté un local gané dinero, después del 14 de febrero pensé me voy a quedar a vender otras casas y empecé con 3 mil pesos de ropa que compré en Guadalajar”, explica.

Emocionada con su negocio Divani estuvo algunos años cambiando de ubicación con su tienda en la que conservó el nombre de “Mios” como el emprendimiento de su mamá en la colonia Juárez.
Estudiaba la licenciatura en economía a la vez que continuaba con su negocio e iniciaba una familia.
Así llegó a Pradera Dorada, donde algunos años vendió su mercancía con entregas a domicilio hasta que en enero de 2016 abrió su tienda “Míos” en este sector de manera estable y permanente.
“En Pradera el 26 de enero cumplimos 10 años constantes. Ahí vivíamos y ahí trabajaba, en mi local como emprendedora con mi tienda al menudeo llegué a tener tres empleadas”, recuerda.
En 2020, cuando inició la pandemia Devani, como muchos comerciantes, tuvo miedo de lo que pasaría con su negocio, pero lejos de decaer esta situación le abrió las puertas a un nuevo modelo de negocio: las ventas al mayoreo.
“Pensamos que íbamos a tener que cerrar, pero tuvimos la bendición de que nos dejaron trabajar, con muchos protocolos, pero no nos cerraron”.

Un modelo de negocio exitoso que nació en tiempos de crisis
Para la emprendedora la pandemia fue una oportunidad para transformar a “Mios” en proveedor de muchas otras mujeres que, con la venta de ropa, tuvieron un ingreso durante los meses más complicados en los que el trabajo escaseaba.
“Se me ocurrió vender unas blusas que conseguí con un proveedor y las dábamos en 60 pesos, eran básicas, pero en el centro las vendían hasta en 120 pesos”.
El primer pedido de Divani fue de 185 blusas, que eran las que el proveedor tenía en existencia y en un solo día las vendió todas gracias a las redes sociales que fueron un boom en la pandemia y a que tenían muy buen precio.
“De hacer un pedido de 185 blusas llegué a hacer un pedido de 2 mil blusas cada tercer día, el crecimiento en uno o dos meses fue mucho porque empecé a mandar a otros municipios”, asegura.
El envío de mercancía domicilio creció y de manera casi simultánea las clientas empezaron a preguntar por precios al mayoreo, entonces Dinavi decidió crear un nuevo modelo de negocio.
“Empecé a vender vestidos, cosas económicas que le convinieran a las clientas en el precio y darles más variedad. Empezamos a armar el modelo de negocio y a poner reglas, el mayoreo es mínimo 10 piezas y así se fue dando”, explica.
A diez años de su apertura en Pradera Dorada, su nacimiento como mayorista en plena pandemia y la apertura de otra sucursal a un costado de la Plaza El Mar, “Míos” se ha consolidado como una empresa con más de mil clientes.
“Mis clientas mayoristas ‘mis chiquitas’ como yo les digo, conforman una red la mayoría son de Sinaloa, tengo clientas de Concordia, Escuinapa, El Rosario, Culiacán y muchas rancherías de Mazatlán”, dice Devani orgullosa.

Con apoyo de su mamá, su hermana, su sobrina y un equipo de trabajo, Divani ha mantenido con dedicación y enfoque su negocio de venta de ropa y peluches al mayoreo.
La venta de peluches tiene su mejor época el 14 de febrero y “Mios” se distingue por vender peluches gigantes, traídos directamente de talleres fabricantes por lo que se venden a buen precio.
“Para el 14 de febrero desde hace 4 años también vendemos afuera de la Plaza Acaya, ponemos unas carpas y vendemos peluches gigantes, me traigo un tráiler cada año y se vende casi todo”, señala.
Reconocimiento e impulso para las emprendedoras
En 2025 Divani fue galardonada por una financiera a nivel nacional, ganó el primer lugar en la categoría de comercio y recibir el premio fue para ella una experiencia inolvidable.
“No sabía lo bonito que iba a ser esta experiencia, fue una ceremonia muy bonita y es importante el reconocimiento al mérito que como emprendedores tenemos”, asegura orgullosa.

Motivada y decidida a crecer como empresaria y a nivel personal, el año pasado Divani organizó cuatro eventos para sus clientas, donde compartió su testimonio y de manera gratuita ofreció talleres sobre ventas y atención al cliente.
“Tengo la oportunidad de impulsar y apoyar a otras mujeres, dentro de esta iniciativa está capacitarme yo y capacitar a mis clientas, porque si a ellas les va bien a mí también”, dice con certeza.
Ante las dificultades que la crisis de seguridad por la que atraviesa Sinaloa le ha traído a su negocio Divani se ha trazado metas claras para el 2026: crecer en el mercado nacional sin dejar de trabajar con sus clientas sinaloenses.
El camino de Divani Lizárraga es un testimonio de resiliencia y empoderamiento. A través de su emprendimiento, ha creado una red de apoyo entre mujeres que, como ella, buscan transformar sus vidas y las de sus familias.
Su historia no solo resalta la importancia del comercio local, sino que también invita a reflexionar sobre el poder de la colaboración y la solidaridad.

















