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En Culiacán, la carpintería sigue siendo sustento y herencia familiar

Desde Alturas del Sur, Ángel Cortinas ha construido su vida entre tablas, esfuerzo y valores familiares. Todos en el sector lo reconocen como un hombre honesto y de buena mano para el trabajo.

31 enero, 2026
Ángel Fernando Cortinas dedica su vida al trabajo de la carpintería en Alturas del Sur. Desde su pequeño taller en su hogar realiza trabajos bien cuidados.
Ángel Fernando Cortinas dedica su vida al trabajo de la carpintería en Alturas del Sur. Desde su pequeño taller en su hogar realiza trabajos bien cuidados.

En Culiacán, en el fraccionamiento Alturas del Sur hay oficios que no hacen ruido, pero sostienen hogares.

Uno de ellos es la carpintería que ejerce Ángel Fernando Cortinas Guevara, un hombre de 41 años que todos los días abre su taller con la misma idea: trabajar bien, cumplir la palabra y ganarse la confianza de la gente.

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Un oficio que se hereda

Ángel Fernando aprendió el oficio de su padre, el señor Fernando y su tío Miguel, quienes también en su juventud se dedicaban a este oficio.
Ángel Fernando aprendió el oficio de su padre, el señor Fernando y su tío Miguel, quienes también en su juventud se dedicaban a este oficio.

Ángel no llegó a la carpintería por casualidad. La madera le corre por la sangre. Creció viendo trabajar a su papá, Fernando Cortinas, y a su tío Miguel Cortinas, quienes desde los años noventa se dedicaron a la carpintería industrial, fabricando estanterías y mobiliario para tiendas como Coppel.

Mientras otros niños jugaban, Ángel observaba. Miraba cómo se medía, cómo se cortaba, cómo se armaba. Sin saberlo, ahí empezó todo.

A los 19 años se sumó de lleno al taller familiar. Aprendió desde abajo, ayudando, cargando, armando piezas sencillas, entendiendo que la carpintería no solo es fuerza, sino precisión y paciencia.

Durante años trabajó con su familia, hasta que los contratos terminaron y cada quien tomó su rumbo. Para Ángel, ese momento marcó el inicio de su propio camino.

Desde hace ocho años decidió emprender por su cuenta. No fue sencillo. Hubo pausas, trabajos alternos, momentos de duda. Pero desde hace seis años tomó una decisión firme, dedicarse completamente a la carpintería y hacerlo bien, aunque fuera difícil. “Si Dios quiere, toda la vida”, dice con convicción y lo comparte para Tus Buenas Noticias.

Su taller se encuentra en la calle Monte Trigo, en Alturas del Sur. Ahí realiza trabajos de carpintería minimalista, clósets, cocinas, reparaciones y restauraciones.

No presume grandes tallados ni adornos excesivos. Su especialidad son las líneas rectas, los muebles funcionales, bien hechos, pensados para durar.

Un legado familiar en la carpintería

Cortar, medir y clavar, no es un trabajo sencillo, requiere mucha precisión.
Cortar, medir y clavar, no es un trabajo sencillo, requiere mucha precisión.

Uno de los trabajos más complicados, confiesa, son las restauraciones. “Que te pidan completar una cocina clásica y que quede igual, eso sí es difícil”, explica. Pero lo hace. Se aplica. Porque para Ángel, fallar no es opción. Sabe que un error no solo cuesta dinero, cuesta confianza.

La honestidad es una de sus mayores fortalezas. Aprendió, a veces con tropiezos, que no se puede cobrar a la ligera ni aceptar trabajos sin hacer números.

“Si no haces bien las cuentas, pierdes tú y pierdes al cliente”, reconoce. Por eso hoy prefiere decir “déjeme revisarlo” antes que quedar mal.


Su historia también es una historia de crecimiento lento pero firme. Empezó con tres herramientas: un taladro, una caladora y un martillo, lo más básico.

Hoy, poco a poco, ha ido armando su taller. Nada llegó de golpe. Todo ha sido fruto del trabajo constante y de hacer las cosas derechas.

Ángel está casado y es padre de dos hijos. Aunque no los ha involucrado directamente en la carpintería, ellos han sido clave en otros aspectos, como el nombre del taller y las redes sociales. De ellos nació el concepto Woodland, una especie de “Maderalandia”, como lo explica con orgullo.

El taller de Ángel en Alturas del Sur y su enfoque en la calidad

El trabajo arduo forma parte del buen trabajo y eficiencia de Ángel Fernando en Alturas del Sur.
El trabajo arduo forma parte del buen trabajo y eficiencia de Ángel Fernando en Alturas del Sur.

Uno de los momentos que más valora Ángel es poder trabajar ahora con su papá. Los roles se invirtieron. Antes él aprendía; hoy es él quien puede decirle: “Papá, hay trabajo”.

Para Ángel, ayudarlo no es una carga, es una satisfacción. “Me da gusto saber que le puedo ayudar”, dice, con esa calma que solo dan los afectos bien sembrados.

Su sueño es claro: crecer. Tener un proyecto grande, una bodega, más herramientas y la posibilidad de dar empleo a otras personas.

“No nomás crecer yo, sino ayudar a más gente”, resume.


Ángel Fernando Cortinas no es un hombre de discursos largos. Su historia se cuenta mejor en cada clóset bien instalado, en cada cocina entregada a tiempo, en cada recomendación de un cliente satisfecho.

En Alturas del Sur, su trabajo no solo se ve: se siente. Porque hay oficios que, cuando se hacen con honestidad, también construyen comunidad.

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