Pablo Ramírez: El entrenador culichi que dejó de ver para enseñar a mirar más lejos
Tras perder casi el 100% de la vista por un tumor cerebral, Pablo Ramírez convirtió su historia en impulso. Hoy dirige Up Training Fitness Center en Tierra Blanca y forma atletas de alto rendimiento. Al final, ver menos no le impidió mirar más lejos


En el sector Tierra Blanca de Culiacán, hay un lugar donde la energía no depende de la vista, sino de la actitud para afrontar la vida. En este espacio, Pablo Ramírez, un entrenador que desafió a la medicina tras perder casi el 100% de su vista por un tumor cerebral, lidera Up Training Fitness Center.
Con sombras en la mirada pero una claridad absoluta en el propósito, Pablo demuestra que para formar campeones de élite no se necesita ver el rostro, sino escuchar el corazón y forjar la mente.
Pablo, entrenador de alto rendimiento, fue operado de un tumor en la cabeza hace poco más de cinco años. Perdió casi la totalidad de la vista. Pero, como él mismo dice, ganó algo más grande: una segunda oportunidad de vida.

Up Training Fitness Center, ubicado por la calle Agustina Ramírez, entre Josefa Ortiz de Domínguez y Melchor Ocampo, en la colonia Gabriel Leyva, es más que un gimnasio: es un lugar de campeones.
En las paredes de este recinto conviven colores intensos y frases que empujan a dar el máximo. Desde pensamientos atribuidos a Mahatma Gandhi hasta reflexiones de Pablo Picasso. Aquí el mensaje es muy claro: la competencia está en el esfuerzo, más que en el resultado.
De la danza a la élite deportiva
Pablo comenzó en el movimiento desde niño, primero en la danza. A los 15 años ya entrenaba en el gimnasio; a los 16 impartía clases de gimnasia, tumbling y acrobacia. En ese momento descubrió que su vocación no era solo practicar, sino guiar.
A los 23 años su carrera dio un salto. Tras años de trabajo con grupos competitivos, empezó a cosechar resultados a nivel estatal y nacional. Entre sus primeros atletas de alto rendimiento estuvo Salvador Valle, hoy vinculado a la dirección de la gimnasia estatal y al comité olímpico deportivo.
La confianza de sus alumnos lo empujó a profesionalizarse aún más. “Siempre de la mano de gente preparada”, afirma. Para él, entrenar alto rendimiento es entrar en un terreno exigente: disciplina total, desgaste físico y una mentalidad que no admite medias tintas.
Y un par de frases en su gimnasio lo recuerdan siempre: “La incapacidad está en la mente”... “Cuando el cuerpo no pueda más, el corazón hará el resto”.
Cuerpo fuerte, mente inquebrantable
Si algo repite Pablo es que la diferencia real no está en el músculo, sino en la cabeza. “Querer es poder”, resume. Considera que muchos atletas locales no fallan por falta de talento, sino por debilidad mental.
Su método —construido día a día— pone el foco en la mente. Porque llegar a competencias de alto nivel no es casualidad. Lo comprobó cuando entrenó a Coke Guerrero, quien años después lo buscó para prepararse rumbo a Exatlón México. El resultado fue contundente: objetivo logrado y victoria en la competencia.

Desde entonces, Up Training se convirtió también en semillero de atletas que buscan ese escenario. Hoy, además de Coke, nombres como Taylin y Cristian Carrillo han pasado por su preparación, mientras nuevos prospectos se alistan.
Pero Pablo no se limita a la élite. Hace cinco años, cuando abrió el gimnasio en el sector Tierra Blanca, decidió ampliar la puerta: aquí entrenan también personas que solo quieren mejorar su salud, movilidad y calidad de vida.
“No competir también es válido. Lo importante es durar más”, explica con franqueza el originario de Loma de Rodriguera.
El día que la vida cambió
Hace poco más de cinco años, el diagnóstico llegó sin avisar: tumor cerebral. Las probabilidades de vida no eran alentadoras. Sin embargo, su cuerpo —forjado en años de disciplina— resistió la cirugía.
Despertó. Vivió. Pero perdió la vista casi por completo. Hoy apenas distingue sombras, “entre un tres y cinco por ciento de percepción visual”, afirma. No reconoce rostros. Identifica a sus alumnos por la voz, por la forma de caminar.
En el gimnasio se mueve “como pez en el agua”. Es su territorio. Fuera de ahí, usa bastón o el apoyo de alguien para cruzar una calle. Aun así, sigue corriendo. Con guía o solo en rutas memorizadas, enfrenta el asfalto como enfrenta la vida: primero quitando el miedo.
No se victimiza. Dice las cosas como son: “Se perdió la vista, pero se ganó la vida”. Y la vida, insiste, es una.

Sacrificio y familia: el nuevo motor
Ser entrenador de alto rendimiento no es un horario de oficina. Implica madrugar, dormir poco, adaptarse a los tiempos de estudiantes, padres de familia y competidores. Es, en sus palabras, cuadrar su vida para que otros alcancen sus metas.
Hoy su motivación tiene nombre propio. Su esposa está embarazada y en unos meses nacerá su hijo. Es su pilar, su impulso diario. “Hacer lo que me gusta, en vida, es lo que me llena”, afirma para Tus Buenas Noticias.
Mira hacia atrás y no enumera pérdidas. Habla de aprendizajes. De enseñar para aprender. De formar personas que luego formen a otros. “Aquí el que no enseña no aprende. Y el que no aprende, no alcanza”, añade.
Una invitación abierta
Up Training Fitness Center tiene cinco años en el sector Tierra Blanca, aunque la trayectoria de Pablo supera la década de trabajo continuo. Su mensaje es claro: cualquiera puede intentarlo. No todos llegarán al alto rendimiento, pero todos pueden empezar.
Las puertas están abiertas para quien quiera transformar su cuerpo o simplemente vivir con mayor salud.
En redes sociales aparece como Up Training Fitness Center, en Instagram y Facebook.
Pablo resume su filosofía con una frase sin adornos: la vida es un reto. Y frente al reto, no basta con soñar. Hay que decidirse.
Porque, al final, ver menos no le impidió mirar más lejos.















