Conoce a "El Señor de los Patos", la increíble travesía del predicador que llegó a Culiacán en bicicleta con sus aves y un mensaje de paz
Desde hace cinco años, Jesús Chagoya Gaburel, un hombre de 70 años originario de Mérida, Yucatán, recorre México en bicicleta acompañado de patos, gallinas y una paloma. Su misión, asegura, nació tras un sueño con Jesús: llevar el evangelio y un mensaje de esperanza a cada rincón del país. Hoy, su historia sorprende a Culiacán

En las calles de Culiacán hay historias que sorprenden, pero pocas tan singulares como la de Jesús Chagoya Gaburel, conocido por muchos como “Chuy, El Señor de los Patos”, un hombre de 70 años que desde hace cinco años recorre México en bicicleta predicando el evangelio acompañado por sus animales de granja.
Su llegada no pasa desapercibida. Sobre un vehículo de dos ruedas, adaptado con jabas y pequeñas estructuras, viajan sus inseparables compañeros: patos, gallinas y una paloma, aves que se han convertido en parte esencial de una travesía que mezcla fe, resistencia y una profunda convicción espiritual.
Mientras alimenta a sus animales y acomoda con cuidado las cajas donde descansan durante el trayecto, Chuy recuerda el momento que cambió su vida.
El sueño que lo llevó a recorrer México

La historia de este peculiar predicador comenzó en Mérida, Yucatán. Durante años, Chagoya Gaburel llevó una vida relativamente tranquila.
Durante 12 años fue pastor de una iglesia cristiana, donde además convivía diariamente con animales de corral.
Pero una noche, relata, tuvo un sueño que transformó su destino. Según cuenta, en ese sueño Jesús le pidió recorrer el país predicando el evangelio, llevando un mensaje de fe y reflexión a cada comunidad que visitara.
Convencido de que debía obedecer ese llamado, tomó una decisión radical: entregar su cargo pastoral y comenzar un viaje por toda la República Mexicana. Desde entonces, emprendió un camino que ya suma cinco años de recorrido continuo.
Un viaje que llama la atención en cada pueblo

El viaje de Chuy no sería igual sin sus compañeros de ruta. Con él viajan dos patos, varias gallinas y una paloma, aves que lo han acompañado durante toda su travesía.
Cada una tiene nombre. Entre ellas están Beni, Chilito, Carlos, Blanca y Negrita, animales que se han vuelto parte del personaje que hoy muchos reconocen en redes sociales y en las calles de los pueblos por donde pasa.
Para transportarlas, adaptó su bicicleta con estructuras que permiten llevarlas protegidas durante los trayectos. Dice que incluso esa idea llegó después de pedir orientación a Dios. “Le pedí dirección a nuestro Padre Jesús para ver cómo podía transportar a mis animales, y él me dio la dirección de cómo hacerlo”, relata para Tus Buenas Noticias.
De Yucatán al norte del país

El camino ha sido largo y lleno de kilómetros. Su travesía comenzó en el sur del país, pasando por Oaxaca, Veracruz, Chiapas y Guerrero, antes de continuar por distintas regiones del Golfo y el norte. En su recorrido también ha visitado Tamaulipas, Nuevo León, Saltillo y Nayarit, entre otros estados.
En algunos lugares permanece solo unos días; en otros se queda más tiempo compartiendo su mensaje con quienes se acercan a conocerlo. Muchas veces, cuenta, la gente lo reconoce por redes sociales y acude para saludarlo, escuchar su historia o simplemente conocer a las aves que viajan con él.
Un viaje sostenido por trabajo y solidaridad
Aunque su travesía tiene un propósito espiritual, Chuy explica que su día a día también implica buscar formas de sostenerse. A lo largo del camino ha trabajado lavando carros y tráileres, actividades que le permiten conseguir dinero para alimentarse y cuidar a sus animales.
También reconoce que en muchos lugares ha recibido la solidaridad de la gente. Personas que le ofrecen comida, un lugar para descansar o ayuda para continuar su camino. Ese apoyo, asegura, ha sido clave para seguir adelante.
Un mensaje en medio de tiempos difíciles
A pesar de que su ruta lo ha llevado por regiones donde la violencia es una realidad cotidiana, Chuy afirma que no ha sufrido incidentes durante su recorrido. Dice que su misión no es política ni social, sino espiritual: compartir un mensaje de paz y reflexión.
Su principal preocupación, señala, está en las nuevas generaciones. “Que lo hagan por los niños”, dice con serenidad. “Nosotros como gente grande ya vivimos lo que debíamos vivir. Pero los niños no es justo que los privemos de lo que dejó nuestro Padre Jesús.”
El paso de “El Señor de los Patos” por Culiacán
Hoy, la travesía de este singular predicador lo ha traído hasta Culiacán. Entre curiosidad, sonrisas y fotografías, quienes se cruzan con él descubren una historia poco común: la de un hombre que dejó todo para recorrer el país sobre una bicicleta, acompañado de aves de corral y una fe que, asegura, lo impulsa a seguir.
Chuy no sabe cuánto tiempo permanecerá en la ciudad. Lo único que tiene claro es su destino final. “Que nuestro Padre quiere que yo recorra toda la República Mexicana”, dice.
Y mientras sus patos y gallinas se acomodan nuevamente en la bicicleta, “El Señor de los Patos” se prepara para continuar una travesía que, para muchos, parece increíble… pero para él es simplemente obedecer el llamado de su fe.














