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Dulces que hacen historia en Culiacán. Nancy tiene 16 años endulzando la infancia en Alturas del Sur

Desde la Sierra Mazateca hasta Culiacán, Nancy Martínez convirtió un pequeño puesto de dulces en un símbolo de cariño y constancia, acompañando a generaciones de niños a las puertas del kínder Antonio Toledo Corro.

1 abril, 2026
Nancy Martínez es una vecina de Alturas del Sur, que durante años ha dedicado su vida a la venta de dulces afuera del Jardín de Niños Antonio Toledo Corro, en su fraccionamiento.
Nancy Martínez es una vecina de Alturas del Sur, que durante años ha dedicado su vida a la venta de dulces afuera del Jardín de Niños Antonio Toledo Corro, en su fraccionamiento.

Cada mañana, antes de que suene el timbre, hay un ritual que se repite en Alturas del Sur: risas, carreras pequeñas, monedas apretadas en la mano… y una voz cálida que pregunta con ternura: “¿Qué quieres hoy? ¿O prefieres una viejita?”

Ahí está Nancy Martínez Imbilimbo, la señora de los dulces del kínder, la misma que desde hace 16 años ha hecho de la banqueta, afuera del Jardín de Niños Antonio Toledo Corro, un punto de encuentro para la alegría infantil.

La señora de los dulces

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Nancy ofrece dulces, y pequeños detalles que alegran el día de los niños del Jardín de niños Antonio Toledo Corro.
Nancy ofrece dulces, y pequeños detalles que alegran el día de los niños del Jardín de niños Antonio Toledo Corro.

Su historia no empezó aquí. Hace 25 años dejó su tierra en la Sierra Mazateca de Oaxaca, su comunidad natal Boca del Río San Mateo Yoloxochitlán, para comenzar una nueva vida en Culiacán. “Mi esposo es militar, lo cambiaron para acá y nos vinimos juntos”, recuerda para Tus Buenas Noticias.

Como muchas madres, buscó la manera de salir adelante sin dejar de estar presente en la vida de sus hijos. Intentó primero con una tiendita, pero no era práctico. “Tenía que cerrarla cada que iba por los niños, no me convenía”, cuenta.

Fue entonces cuando encontró su camino, casi por intuición y necesidad: vender dulces. Empezó afuera de la primaria Trinidad Dórame, en la entrada de Alturas del Sur.

“La primera vez me fue muy bien, gracias a Dios”, dice con una sonrisa que todavía conserva la emoción de aquel inicio.


El impacto de Nancy entre los niños de Alturas del Sur

Con cariño para los niños Nancy ofrece dulces y viejitas para el antojo de todos los pequeños.
Con cariño para los niños Nancy ofrece dulces y viejitas para el antojo de todos los pequeños.

Con el tiempo, su pequeño negocio encontró su lugar definitivo frente al Jardín de Niños Antonio Toledo Corro. Ahí, entre dulces, bolis, juguetes y las clásicas “viejitas”, Nancy no solo vende, también acompaña.

Ha visto pasar generaciones enteras. Niños que un día llegaron con timidez y hoy regresan siendo adolescentes o adultos, solo para saludarla. “Cuando crecen y me saludan en la calle, me da mucho gusto… me dicen: ‘Señora Nancy, yo le compraba dulces cuando era chiquito’”, comparte con orgullo.

Mientras los niños crecían, también lo hicieron sus propios hijos. Y ella estuvo ahí, siempre cerca. “Esto me permitió verlos crecer”, afirma.

Un legado de dulces y sonrisas en el kínder

Más que una vendedora, Nancy es la cara amable de las mañanas, el antojo antes de entrar a clases, el detalle que acompaña la infancia.

Porque en Alturas del Sur, hay historias que no están en los libros… pero viven en cada sonrisa.

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