Desde Culiacán y con raíces en Navolato. Samuel Moreno, el niño de 10 años que sueña con Grandes Ligas… y con salvar vidas
Samuel Moreno Vega combina disciplina, talento y valores dentro y fuera del diamante. Con apenas 10 años, ya compite a nivel nacional y tiene claro que su futuro también está en la medicina, inspirado por su familia.


En Culiacán crecen historias que se forjan entre el polvo del diamante y los sueños que no conocen límites. La de Samuel Moreno Vega es una de ellas.
Nacido el 25 de junio de 2015, pero con el corazón arraigado también en Navolato, Samuel ha construido desde muy pequeño una historia marcada por la disciplina, la constancia y el amor por el béisbol.
Tenía apenas tres años y medio cuando tomó por primera vez un guante, sin imaginar que ese juego se convertiría en una pasión que hoy lo proyecta a escenarios nacionales.
Actualmente cursa el quinto grado en la primaria Ruperto L. Paliza, donde combina sus estudios con una intensa vida deportiva.
Desde 2019 forma parte de la Liga de Béisbol Infantil y Juvenil Humaya, donde vive ya su séptima temporada, creciendo juego a juego.
Su camino comenzó con el equipo Tomateros de Juancho, y hoy defiende los colores de Dodgers de Cristerna.
Un futuro brillante en el béisbol y la medicina

En el campo, Samuel es un jugador utility: domina todas las posiciones, aunque es como catcher y pitcher donde encuentra su mayor conexión con el juego, esas posiciones donde la presión se transforma en carácter.
Detrás de cada logro hay una familia que acompaña, impulsa y cree. Samuel es hijo del doctor Samuel Moreno Montoya, médico pediatra, y de Rosario Angélica Vega Sandoval, enfermera especializada en recién nacidos.
De ambos ha heredado no solo la vocación de servicio, sino también la disciplina y el compromiso que refleja dentro y fuera del campo.
Su talento lo ha llevado más allá de los torneos locales. Ha sido parte de selecciones distritales, regionales y nacionales de la Asociación de Ligas Infantiles y Juveniles de la República Mexicana, así como convocatorias de la Federación Mexicana de Béisbol.
Su recorrido ya incluye ciudades como Mazatlán, Tijuana y Aguascalientes, y pronto sumará experiencias en Ciudad de México y Chihuahua.
Pero sus logros no solo se cuentan en viajes. Samuel ha sido campeón en tres ocasiones con sus equipos, campeón de bateo individual y obtuvo un segundo lugar en competencia de catchers, destacando por su potente y preciso brazo hacia la segunda base.
La historia de un niño con grandes sueños y valores

Fuera del terreno, su mentalidad sorprende tanto como su juego. Admirador de Mookie Betts y Shohei Ohtani, Samuel entiende que el éxito no llega solo con talento. Por eso insiste en la importancia de la disciplina, el entrenamiento constante y, sobre todo, escuchar a los entrenadores.
También tiene claro que el deporte va más allá de competir: “el béisbol fomenta amistades para toda la vida”, afirma, convencido de que el compañerismo es uno de los mayores triunfos que deja el juego.
Su mensaje para otros niños es directo: practicar deporte para mantenerse sanos, aprender a trabajar en equipo y alejarse de los vicios y la delincuencia.
Pero también lanza una advertencia madura para su edad: no descuidar la escuela, porque pocos llegan al profesionalismo.
Él ya trazó su propio camino. Sueña con llegar lejos en el béisbol, pero también con estudiar Medicina y especializarse en Cirugía Pediátrica, siguiendo el ejemplo de sus padres.
Así, entre guantes, libros y sueños grandes, Samuel Moreno Vega no solo persigue la pelota: persigue un futuro donde pueda destacar en el diamante… y salvar vidas fuera de él.

















