Solidaridad y Amor: La Misión del Albergue Una Gota en el Océano en Mazatlán
Un espacio donde la generosidad transforma vidas y brinda dignidad a quienes lo necesitan, esta es la historia de un albergue que trabaja con la misión de la Madre Teresa de Calcuta cuidando con amor a personas vulnerables que no cuentan con el apoyo de una familia


El legado de generosidad, abnegación y entrega a los más necesitados de la Madre Teresa de Calcuta, cuya misión de vida fue atender a los más pobres entre los pobres, ha perdurado en Mazatlán a través del Albergue Una Gota en el Océano.
Esta Asociación Civil, nació hace 15 años de la mano del señor Arturo Mercado y el Padre Horacio, párroco de la iglesia de San Judas Tadeo, quienes fundaron el albergue ubicado en Rincón de Urías, en donde al principio se recibía a hombres y mujeres en situación de calle.
La encargada general de Una Gota en el Océano, María Aurora Rodríguez Müller, comenta en entrevista con Tus Buenas Noticias, que la idea original fue que esta casa, al igual que cientos de centros en todo el mundo, fuera atendida por las Madres Misioneras de la Caridad, congregación fundada por la Madre Teresa de Calcuta. 
“La Madres Misioneras de la Caridad no se dan abasto atendiendo centros en todo el mundo, entonces aquí tenemos un laico que está a cargo de llevar a cabo la misión de la Madre Teresa que es darle asistencia a los más pobres entre los pobres”, explica.
Aunque el albergue es un lugar católico, en el que se reza el Rosario y se imparte misa cada lunes, la asistencia es para todas las personas que lo necesiten, sin importar la religión que profesen.
Un refugio que ofrece más que alimento: amor, atención y dignidad
Actualmente Una Gota en el Océano atiende a 14 ancianos y una mujer, que ha estado en el albergue casi desde su fundación.
Ahí los usuarios reciben de manera completamente gratuita alimento, ropa, calzado, atención médica y apoyo de fisioterapia, tienen un techo seguro, un espacio limpio y digno para vivir. 
El patronato, que obtiene y administra los recursos para el funcionamiento del albergue, es presidido por su fundador, el señor Arturo Mercado, y busca la manera de allegarse de todo lo necesario a través de donativos que permitan que este espacio continúe brindando ayuda a quienes más la necesitan.
“Es una casa grande donde hay que pagar sueldos módicos a los trabajadores, servicios como luz, gas, agua, teléfono y todo el mantenimiento de las instalaciones”, explica Aurora.
Aunado a esto, los requerimientos para mantener la limpieza adecuada en el albergue son muchos pues todos los días se lavan sábanas, toallas y ropa, se hace limpieza de la casa y se asea a los habitantes.
“Tenemos también el programa de fisioterapia para los abuelos con apoyo de estudiantes de la Upsin, que hacen sus prácticas profesionales, la mayoría de los abuelos ya están enfermos de diabetes, hipertensión, del corazón, algunos con derrame cerebral o cierta discapacidad, la mayoría requieren medicamentos y atención especial”, señala.

La misión de atender con amor a los más vulnerables
La labor de atender a los ancianos depende de un grupo de nueve personas, que más allá de hacer un trabajo dedican su tiempo a cuidar con amor a personas vulnerables que no cuentan con el apoyo de una familia.
“Es un trabajo que para empezar se debe hacer con amor porque tratamos con personas vulnerables, que está con sed de amor, de recibir una caricia, de recibir atención, son personas que han sufrido, con historias duras, que a veces uno no se imagina por todo lo que han pasado”, asegura Aurora.
La dolorosa realidad del abandono a personas de la tercera edad se hace presente cada vez con mayor frecuencia, por lo que al albergue tiene una lista de espera y uno de los requisitos para poder ingresar es que las personas realmente no cuenten con familia o que ésta no les pueda brindar la atención que necesitan.
Las necesidades son muchas, pero las ganas de apoyar son más. Por eso, el Albergue Una Gota en el Océano está abierto a recibir donativos de todo tipo, la ayuda siempre es bien recibida y aplicada con transparencia. 
“Se puede donar cualquier cosa que esté en buen estado: alimento, ropa, necesitamos siempre productos de limpieza, jabón para lavar, suavizante, cloro, vinagre blanco para desinfectar, fabuloso, escobas, trapeadores, pañales talla grande planos y de calzón, pintura para darle mantenimiento al local”.
El patronato también se concentra en hacer esfuerzos por continuar mejorando las instalaciones del albergue, pues de dos dormitorios solo uno está climatizado y aunque se ha intentado recaudar fondos estos no han sido suficientes para lograr el objetivo.
“Son naves muy grandes, se necesita poner falso plafón, el material y la mano de obra es caro, no se ha logrado climatizar el otro dormitorio, el año pasado se lograron recabar 12 mil pesos que fue insuficiente y decidieron impermeabilizar las naves, porque también hay que darles mantenimiento, como son de lámina los techos es más fácil que haya goteras en los dormitorios”, explica.
Aurora asegura que el trabajo en el albergue es muy gratificante, pues ayudar a los más necesitados y ser parte de su historia de vida, de manera positiva deja una huella imborrable en el corazón de quienes se atreven a vivir esta experiencia.
“Cuando uno cree en Dios y sabes que por algo llegaste aquí no queda más que hacerte la fuerte e ir para adelante, es gratificante como persona porque se trata de hacer el bien y ayudar a los que más lo necesitan”, dice convencida.
El Albergue Una Gota en el Océano es más que un refugio; es un sitio que brinda esperanza y amor en un mundo que a menudo olvida a los más vulnerables. 
La dedicación del equipo y la generosidad de la comunidad han permitido que este espacio siga cumpliendo la misión de la Madre Teresa de Calcuta, ofreciendo no solo necesidades básicas, sino también dignidad y calor humano a quienes lo requieren.
Sin embargo, el desafío de mantener y mejorar estas instalaciones persiste. La invitación está abierta: cada pequeño gesto cuenta y puede marcar una diferencia en la vida de aquellos que han sido olvidados.
Al apoyar a Una Gota en el Océano, no solo se contribuye a un albergue, sino que se nutre el alma de una comunidad que busca, con cada acción, sembrar amor y esperanza donde más se necesita.
¿Cómo ayudar? ¡Ponte en contacto con Una Gota en el Océano!
Estamos ubicados en Bahía Magdalena 20 A en Rincón de Urías, contamos con un teléfono fijo que es 6699854858 y un teléfono con WhatsApp que es 6693330018.









