Cuando la adversidad se convierte en impulso: la historia de Ariel Alarcón en Mazatlán
Un accidente lo dejó sin pierna, pero lo impulsó a crear su línea de productos de fumigación “Exterminador” y a generar empleo para otros en todo México. Ariel Alarcón brilla como un ejemplo de esperanza y resiliencia dentro de la comunidad del sector Flores Magón


Hace diez años Ariel Alarcón dejó de ser empleado en una empresa de fumigación para ser emprendedor y crear su propia línea de productos de fumigación “Exterminador”, que hoy se vende en todo México.
Ariel cuenta en entrevista con Tus Buenas Noticias la historia de esta evolución en su vida, surgida de una tragedia que lo obligó a salir adelante con el apoyo de su familia, con actitud positiva y una fe inquebrantable.
A sus 42 años Ariel tenía un trabajo estable y una familia unida en Mazatlán, pero un accidente le cambió la perspectiva y lo llevo a plantearse una nueva forma de trabajar, de sostener a su familia y de crecer como persona.
“A mí me atropellaron, al salir del trabajo estaba parado en un semáforo y un camión de volteo no hizo alto, ‘me llevó de corbata’. Hace diez años yo perdí mi pierna y fue cuando empecé a vender casa por casa, así fue como empezó todo esto”, recuerda.

El accidente dejó a Ariel en una situación muy vulnerable, pues además de perder su pierna derecha, su familia se vio obligada a empeñar todos sus bienes para solventar la atención médica que se requirió de urgencia.
“Cuando me dieron de alta me fui unos días con mi mamá, estaba a punto de perder mi casa porque todo se empeñó para cubrir los gastos médicos, porque la aseguradora aún respondía en ese momento”, explica.
Su situación física y económica situaron a Ariel en un contexto completamente distinto, en el que a pesar de la tragedia tuvo que pensar y actuar rápido, pues no había manera de quedarse paralizado ante las necesidades familiares.
“No te lo voy a negar fue pesadísimo porque no se valía que les dijera a mis hijos sálganse de la escuela ya no lo puedo costear o decirle a mi esposa te voy a dejar porque ya no puedo mantenerlos, tengo cuatro hijos tres mujeres y un varón y a todos les di estudios profesionales y los saqué adelante”, dice con orgullo.
Lejos de rendirse, Ariel se fortaleció, buscó la manera de que se hiciera justicia en su caso y empezó a trabajar por su cuenta.
“Después del accidente me querían pensionar, pero como yo estaba dado de alta con el mínimo no quise porque mi sueldo real era otro, se metió un proceso se fue a juicio y se ganó, no me dieron mucho, pero dije venga lo que venga yo se trabajar y aquí estamos”.
De vender casa por casa a distribuir en toda la República
Ariel regresó a su casa decidido a iniciar su propio negocio, con químicos que tenía guardados y botellas de PET recicladas preparó los primeros productos que salió a vender casa por casa.
“Agarré mis muletas, junté cuatro botellitas de PET, hice los líquidos y con un plumón les puse nombre, la gente en su momento me apoyó, ahora ya buscan mis productos por su efectividad, así empecé a vender casa por casa en Villa Galaxia y estoy muy agradecido porque hasta la fecha la gente de ahí me sigue comprando”.

Lo que empezó como cambaceo por cada colonia de Mazatlán pronto se transformó en un negocio próspero que llegó a ferreterías y otros comercios del puerto, Ariel empezó a crear su propia cratera de clientes y esto le exigió profesionalizar su emprendimiento.
Acondicionó un pequeño laboratorio en su hogar con todas las medidas de seguridad necesarias, se dio de alta en Hacienda, empezó a pagar el Seguro Social y realizó todos los trámites sanitarios para poder fabricar sus productos.
“Poco a poco fui haciendo las cosas bien me di de alta en Hacienda, pagamos contador e impuestos, el producto está patentando y registrado, tengo mi licencia sanitaria porque son productos químicos y hay productos tóxicos”, explica.
Su buena relación con los clientes de Mazatlán le abrió puertas y le generó contactos para ofrecer sus productos en otros estados del país, hasta llegar a prácticamente toda la República Mexicana y generar empleo para otras personas con discapacidad.
“La discapacidad no existe”: Ariel y su vida cotidiana
Para Ariel la pérdida de su pierna no significa una discapacidad y asegura que a partir del accidente su vida ha cambiado para bien.
"La discapacidad no existe está en el cerebro de cada persona yo estoy amputado y manejo, entrego todo a domicilio, me gusta la pesca, soy albañil, plomero, eléctrico, tablaroquero, en mi vida cotidiana hago todo, sí te puedo decir que así he hecho más que lo que había hecho en toda mi vida y se valoran más las cosas”, expresa emocionado.
Aunque Ariel continúa llevando su producto a establecimientos de todo Mazatlán, desde hace dos años también ocupa un espacio en el Tianguis de la colonia Flores Magón, donde una de sus hijas es la encargada del puesto. 
Ofrecen a sus clientes los productos “Exterminador” que maneja productos para eliminar ratas, cucarachas, ciempiés, arañas, pulgas, garrapatas, comejen, termita, alacrán, hormiga, herbicidas y fungicidas.
Ariel quien de ser empleado de una empresa de fumigación pasó a ser el dueño de su propia empresa en un convencido de que la vida sigue adelante y no hay tiempo para lamentarse.
“Las cosas no van a caer del cielo y si alguien necesita trabajo nosotros le ayudamos, le llevamos mercancía y que la venda para que tenga otro ingreso en su hogar”, dice convencido.
Ante una adversidad que pudiera parecer insuperable, la historia de Ariel Alarcón brilla como un ejemplo de esperanza y resiliencia.
Su viaje, desde un accidente devastador hasta convertirse en un emprendedor exitoso, nos recuerda que la verdadera discapacidad reside en la mente. 
Con su empresa ‘Exterminador’, Ariel no solo ha transformado su vida, sino que también ha generado oportunidades para otros, demostrando que la acción y la solidaridad pueden cambiar realidades.
Al mirar hacia el futuro, iniciativas como la suya, que no solo ofrecen soluciones, sino que inspiran a otros a levantarse y seguir adelante. La vida sigue y, con esfuerzo y comunidad, todo es posible.









