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Entre hilos y café, Rossy teje lazos de amistad en Culiacán

Rossy Vázquez Sarabia, vecina del fraccionamiento Los Ángeles y maestra de crochet en Culiacán, comparte su pasión en talleres y reuniones semanales que fortalecen la convivencia, la creatividad y el bienestar emocional

20 abril, 2026
En Culiacán, Rossy Vázquez convierte el tejido en un espacio de encuentro y bienestar, reuniendo cada semana a mujeres que comparten creatividad, aprendizaje y comunidad. | Imágenes de Francisco Castro
En Culiacán, Rossy Vázquez convierte el tejido en un espacio de encuentro y bienestar, reuniendo cada semana a mujeres que comparten creatividad, aprendizaje y comunidad. | Imágenes de Francisco Castro

Culiacán, Sinaloa.- Entre hilos de colores, tazas de café y conversaciones que fluyen con naturalidad, Rossy Vázquez Sarabia ha encontrado en Culiacán una forma de tejer algo más que prendas: comunidad.

Vecina del fraccionamiento Los Ángeles, Rossy imparte talleres de crochet y tejido con dos agujas en distintos puntos de la ciudad.

Pero cada viernes, su pasión toma un matiz especial cuando se reúne con amigas y alumnas en el Friends & Coffee, donde intercambian técnicas, ideas y, sobre todo, momentos de conexión.

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Más que enseñar a tejer, Rossy crea espacios donde el bienestar emocional y la convivencia florecen puntada a puntada.
Más que enseñar a tejer, Rossy crea espacios donde el bienestar emocional y la convivencia florecen puntada a puntada.

Un aprendizaje que nace en la infancia

Su historia con el tejido comenzó a los ocho años, en la primaria, gracias a una maestra rural que dejó huella: Guadalupe Velarde. Fue en Casas Viejas, en el municipio de Elota, donde Rossy descubrió por primera vez el crochet al elaborar una pequeña bolsa color lavanda.

Ese primer contacto no fue casual. En casa, su abuela María Engracia y su madre también tejían, sembrando en ella una pasión que, con los años, se convertiría en oficio y forma de vida.

“Es mi pasión, trabajo por amor al arte”, resume Rossy, quien ha dedicado décadas a perfeccionar su técnica y compartirla con otras personas.


Tejer como terapia y encuentro

A lo largo de su trayectoria, Rossy ha impartido clases a públicos diversos. Durante 12 años trabajó en el ISSSTE como instructora de terapia ocupacional con adultos mayores, donde el tejido se convirtió en una herramienta para el bienestar emocional.

Hoy, esa vocación se mantiene viva en cada taller. Desde principiantes hasta personas con experiencia, todas encuentran en el tejido un espacio para desconectarse del estrés y reconectar consigo mismas.

La mayor satisfacción de Rossy no está solo en el resultado final, sino en el proceso: ver cómo sus alumnas transforman su ánimo, su tiempo y su creatividad en algo tangible.
La mayor satisfacción de Rossy no está solo en el resultado final, sino en el proceso: ver cómo sus alumnas transforman su ánimo, su tiempo y su creatividad en algo tangible.

“Cuando estás tejiendo, te olvidas de todo”, explica.


Y no es solo una frase: muchas de sus alumnas coinciden en que asistir a sus clases les ayuda a relajarse, a sentirse acompañadas y a lograr algo propio con sus manos.

Un café, mil historias

Las reuniones de los viernes en Friends & Coffee de Las Quintas reflejan esa esencia. No importa si llega una persona o diez: Rossy adapta su enseñanza y mantiene el ambiente cercano que la caracteriza.

En cada encuentro, las mesas se llenan de monederos, bufandas, cobijas, flores tejidas y nuevas ideas. Algunas piezas incluso han cruzado fronteras, viajando a países como Alemania, España o Estados Unidos, llevando consigo un pedacito de creatividad sinaloense.

Tejer el presente con mirada al futuro

Con más de una década viviendo en Culiacán y una vida entera entre hilos y café, Rossy sigue aprendiendo y enseñando. Se apoya en redes sociales, pero también en su intuición y experiencia para crear sin patrones, dando forma a piezas únicas.

Porque para Rossy, cada puntada cuenta. Y en cada una, se entrelazan historias, emociones y la certeza de que, a veces, el bienestar comienza con algo tan simple como tomar un gancho… y empezar a tejer.




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