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Hace diez años, Victoria Calderón Sánchez tomó una decisión que cambiaría su vida: dejar Guadalajara, la ciudad donde nació y creció, para instalarse en Culiacancito, Sinaloa.
La razón fue el amor. Conoció a quien hoy es su esposo gracias a una sobrina, hoy su comadre, y no dudó en dejar atrás lo conocido para construir una familia en tierra sinaloense.

Un giro total a su vida
La decisión no fue sencilla para quienes la rodeaban. Ella solo conocía Sinaloa por las playas de Mazatlán, de vacaciones. Aun así, se aventuró a comenzar de cero.
"Que estaba loca me decían... ¿Tú te vas a ir? No sabes cómo es allá", recuerda entre risas.
Lo que trajo consigo no fue solo maleta y valentía: también un espíritu emprendedor que la acompaña desde joven. En Guadalajara ya tenía una frutería, y siempre soñó con algo propio.

"Siempre me ha gustado tener mi negocio... algún día voy a tener mi papelería, poco a poco", recuerda para Tus Buenas Noticias. Y ese sueño se cumplió en Culiacancito: “Papelería La Tapatía”, en la calle Ramón Corona, cumplirá siete años de vida el próximo 3 de diciembre.
El negocio, que abre los siete días de la semana de 7:00 a 20:00 horas, ofrece copias, impresiones, mercería, regalos y artículos escolares, y es sostenido junto a su esposo, quien trabaja como albañil y la apoya en sus tiempos libres, acompañándola incluso a surtir mercancía.
Regalando alegría, creando historias
Pero más allá de las ventas, Victoria ha construido una relación entrañable con su comunidad. Cada diciembre se transforma en la "Señora Claus" del barrio: sale a las calles a repartir dulces, pelotas y despensa a las familias.

En Halloween, elabora calabacitas de papel rellenas de dulces para los niños del vecindario. "Igual el Día del Niño le hago así detallitos y les regalo", cuenta. Para ella, es una tradición que trae desde sus años de juventud en Guadalajara, donde ya organizaba colectas con amigos para regalar juguetes.
Hoy, pese a los retos económicos que implica la inseguridad en la región, Victoria no piensa en rendirse. Al contrario: sueña con expandir su papelería y seguir siendo ese punto de encuentro para estudiantes, maestros y vecinos de Culiacancito.

La historia de Victoria es la prueba de que, con determinación, cualquier lugar, aún y que esté apartado de las raíces propias, ese sitio sin duda puede convertirse en un hogar.









