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Guasave, Sin.- Hay quienes esperan el jueves como otros esperan el fin de semana. Se arreglan, se ponen sus mejores prendas; algunos llegan con sombrero o flores en el cabello y otros simplemente con su bolso en mano. El destino es el mismo: el malecón de Guasave, donde cada jueves la música pone a bailar a cientos de adultos mayores.
El “Bailongo” comenzó hace dos años y nueve meses con apenas una decena de personas. Hoy, la pista se llena convirtiéndose en el punto de encuentro para quienes hicieron de este lugar una cita semanal.
La iniciativa nació de Ramona Luz Cárdenas, quien detectó la falta de espacios recreativos para los adultos mayores. Al principio llegaban con una pequeña bocina Bluetooth, una memoria USB o un teléfono celular. Algunas tardes eran diez personas; otras, quince, veinte o incluso menos.
Para mantener el proyecto, los asistentes llegaron a cooperar con 100 pesos para contratar agrupaciones musicales económicas. La poca afluencia y el desgaste hicieron que Ramona pensara en abandonar la idea.
Fue entonces cuando intervino su hijo, Cristo Jesús Rivera Cárdenas, administrador de la página digital “Que Guasave se entere", quien le propuso utilizar las redes sociales para convocar a más personas.
“Madre, si me meto con la página, se va a hacer un fiestón”, le dijo. Y así ocurrió.
De 10 personas a 800 asistentes
Desde enero de este año, la asistencia comenzó a crecer hasta alcanzar su punto máximo durante la celebración del Día del Abuelo, cuando se calcula que alrededor de 800 personas acudieron al malecón.
Los jueves ahora tienen movimiento propio y el “Bailongo” ha atraído visitantes de Los Mochis, Guamúchil y Culiacán, además de personas de otros estados. Las transmisiones en redes por la página de Cristo Rivera han llevado a la vista incluso de personas de otros países que tienen sus raíces en Guasave y que les gusta ver este tipo de espacios dirigidos principalmente para adultos mayores, pero en sí toda la familia puede asistir.

“Yo llego sola”
Entre quienes hicieron suyo el jueves está Rosario Fonseca, guasavense y mejor conocida como “doña Güera”.
Desde enero no se ha perdido un solo “Bailongo”. Llega sola; su esposo murió hace seis años y, aunque no busca una nueva pareja, encontró alegría, amistades y un espacio donde divertirse.
“Me encanta porque todo es muy sano, sin alcohol, sin cigarros, sin drogas ni nada”, cuenta.
Rosario siempre ha disfrutado bailar, pero nunca había encontrado un lugar como este. Ahora incluso ayuda a mantener las reglas de convivencia.
“Yo lo que busco es diversión, nada más. Y agregarle alegría a mi vida, a lo que me queda de años”, destacó.
Cada jueves se reúne con el grupo de amistades que hizo en el “Bailongo”. Esa tarde que llegó Tus Buenas Noticias al lugar de encuentro en el malecón, doña Güera vestía con un traje artesanal con flores bordadas y, aunque siempre la distingue un sombrero, decidió adornarse con un tocado lleno de flores de todos colores, combinando su atuendo mexicano.

Para María del Rosario, de 87 años, acudir sola no significa estar sola; ella es independiente y a su edad busca diversión, como dosis de vida. Y para comprender el entusiasmo, así como el significado, hay que conocer parte de su historia, pues tiene un detalle que la hace especial: se cayó, se fracturó la cadera y ahora tiene una prótesis, pero eso no le impide bailar.
—¿Y cómo es que anda baile y baile? —se le preguntó. —¡Para que veas! Esto es pura vida. Se olvida todo aquí, todo lo malo que tenemos, las penas y todo”, —expresó sin dejar de bailar.
Conoció el proyecto cuando apenas acudían diez o doce personas. Invitó a una amiga y terminó convirtiéndose en una de las asistentes habituales. Incluso fue elegida reina del “Bailongo” y ha participado en encuentros realizados en otros municipios.
Actualmente vive con su hija, pero asegura que mientras pueda, seguirá acudiendo al malecón para hacer lo que la mantiene viva.
“Es lo máximo, para mí es lo máximo. Me gusta mucho y, solamente que alguna cosa pasara, yo no dejaría de venir”. María del Rosario afirma que cada jueves significa para ella “tirar el estrés y la polilla”.

Un espacio gratuito que mueve al malecón
El “Bailongo” no cobra entrada ni depende de una institución gubernamental o partido político. Su funcionamiento se sostiene con la organización de sus integrantes y la colaboración de músicos locales, quienes reciben difusión a través de las redes del proyecto.
También existen reglas para conservar un ambiente familiar: no se permite fumar, se busca prevenir accidentes y se promueve el respeto entre los asistentes.
Los organizadores han gestionado permisos ante las autoridades y trabajan para mejorar las condiciones del espacio. Recientemente consiguieron que negocios locales apoyaran con la iluminación y ahora buscan adquirir bancas para los asistentes.
Lo que comenzó con una pequeña bocina y diez personas se convirtió en los jueves del malecón, un punto de encuentro para cientos de adultos mayores, quienes a su vez también contribuyen en la derrama económica para los comerciantes que se ubican en los alrededores.
El “Bailongo” representa una razón para salir de casa, reencontrarse con amigos, conocer gente nueva y esperar con ilusión que llegue otro jueves, como una cita con la vida.
















