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Culiacán, Sinaloa. - Una promesa que ya echó raíces. A veces, hacer del mundo un lugar mejor inicia con algo sencillo: volver, compartir tiempo, poner las manos en la tierra y cumplir una promesa.
En el preescolar de la colonia Ampliación 5 de Febrero, niñas y niños recibieron nuevamente a jóvenes del Club de Liderazgo del CBTIS 224, quienes meses atrás habían prometido regresar. Esta vez llevaron material educativo, árboles y tiempo para convivir.

De una promesa a un legado verde: estudiantes del CBTIS 224 de Culiacán plantan esperanza para las nuevas generaciones
Yatziri Rubí Zamudio Guerrero, Luna Camila Morales González, Alison Lugo Valle, María Fernanda García Valle y Omar Efrén Montoya Valenzuela acudieron acompañados por su asesora, la maestra Selma Luz Valenzuela Sánchez.
“Estamos muy felices de regresar a apoyar y, sobre todo, de poder convivir con los niños y niñas de este kínder, donde existen muchas carencias. Sus caritas felices nos ponen muy contentos. Agradecemos a cada uno de los estudiantes del CBTIS que nos apoyaron para poder traer este material educativo”, expresó Yatziri Rubí.
A la iniciativa se sumaron Jaime Alexander Madrid Reyes, Ramón Alejandro Díaz Cossío y Elliot Hiram Macías Rubio, del proyecto “Un Día para Cambiar el Mundo”.

Entre juegos y actividades llegó uno de los momentos más significativos: plantar árboles. Con las manos en la tierra, estudiantes, jóvenes y docentes participaron en la siembra de ejemplares que crecerán en el mismo espacio donde diariamente juegan los pequeños.
Los árboles fueron donados por la Dirección de Grupos Vulnerables del Ayuntamiento de Culiacán. Las niñas y los niños asumieron el compromiso de cuidarlos para favorecer su crecimiento. En la jornada también colaboró el padre de familia Erick Alonso Estrada, quien ayudó a cavar algunos de los hoyos para plantar los árboles.
Para Jaime y Elliot, sembrar fue también una oportunidad para enseñar a los niños que cuidar el entorno y ayudar a otros son formas de construir futuro.

La directora del plantel, Brenda Portillo Zavala, agradeció a los jóvenes por regresar y cumplir el compromiso adquirido meses atrás.
“El material será de gran utilidad para las actividades que realizaremos con los niños durante el ciclo escolar. Además, estamos seguros de que los árboles, conforme crezcan, nos brindarán la sombra que tanta falta hace en el plantel”, compartió.
Para María Guadalupe Veloz Esquivel, madre de familia, uno de los mayores regalos de esta experiencia fue la convivencia. Ver a los jóvenes jugar, compartir y acercarse a los más pequeños les permite descubrir que existen personas dispuestas a escucharlos, acompañarlos y, sobre todo, creer en ellos.

“Es muy bonito ver que los jóvenes se acerquen a los niños, que jueguen con ellos y les regalen un poquito de su tiempo. Aquí hay muchas necesidades y, a veces, lo que más hace falta es que alguien nos escuche, que se preocupe por nuestros niños y les haga sentir que son importantes. Estos momentos les dejan algo muy valioso en el corazón”, compartió María Guadalupe.
Quizá los árboles tardarán años en dar sombra. Los recuerdos, en cambio, ya echaron raíces.
La iniciativa de estos jóvenes demuestra que transformar una comunidad no siempre requiere grandes acciones. A veces empieza con volver, tender una mano, compartir lo que se tiene y sembrar algo que otros disfrutarán mañana.

El Club de Liderazgo del CBTIS 224 busca así motivar a las nuevas generaciones a involucrarse, hacer equipo y descubrir que un mundo mejor también se construye desde las pequeñas acciones.







































