Desde Plaza Las Américas, doña Lupita sostiene su hogar con miel y nopales por más de 40 años, orgullosa de su trabajo honesto en Culiacán
Doña Lupita encontró en la venta de nopales, miel y especias una forma honesta de salir adelante. Desde Plaza Las Américas, su historia refleja constancia, fe y amor por el trabajo propio


Cada mañana, desde las 7:30 de la mañana, doña Guadalupe Miranda López acomoda con calma su mesa de nopales, miel y especias a las afueras de Plaza Las Américas.
No es solo un punto de venta, es el resultado de una vida entera de trabajo constante y de aprender a salir adelante, incluso cuando el camino se vuelve cuesta arriba.
Su historia como comerciante viene de muchos años atrás, pero fue durante la pandemia cuando comenzó a instalarse en este lugar. El cierre temporal del mercado Garmendia, donde trabajó 34 años, la llevó a buscar otra opción.
“La necesidad me hizo aventarme”, dice con sencillez.
Aquí lleva ya seis años, enfrentando días buenos y otros no tanto, como ocurre en el comercio diario.
El nopal es su producto principal. Lo ofrece en 25 pesos la bolsa, junto con miel, ajo, chile chilpitín y especias. Con el tiempo entendió que no podía depender de un solo producto. “No puro nopal se puede”, explica, por eso fue sumando poco a poco mercancía que no se pierde fácilmente.
Este oficio lo aprendió desde muy joven, ya que empezó a los 19 años, siguiendo una tradición que venía desde su bisabuela. Así sacó adelante a sus tres hijos, cargándolos consigo mientras trabajaba.
Hoy es abuela de 10 nietos, y aunque no gana mucho, siempre busca apoyar cuando puede. “No saco gran cosa, pero saco para no desear”, comenta.
Trabajo en equipo
Su esposo, José Enrique Cebada, hoy ya no trabaja y ahora doña Lupita le toca sacar adelante el negocio que siempre fue de ambos.
Él está enfermo, tiene cáncer, pero aquí seguimos, haciendo equipo”, dice con serenidad.
Durante años él la apoyó buscando y preparando la mercancía, y ahora ella continúa al frente del puesto, sabiendo que lo que gana también es para cuidarlo.
Llevan casi medio siglo juntos, 47 años, una vida construida entre apoyo mutuo y constancia.
“Ha sido un hombre muy bueno, siempre ha sabido ganarse mi cariño”, expresa con amor.
Doña Lupita valora la libertad que le da su propio trabajo. “El día que no trabajo no gano, pero cuando trabajo, saco para comer”. Vive cerca, lo que le permite seguir activa y constante, sin dejar de cumplir con su familia.
A quienes desean emprender, les deja un consejo sencillo: empezar poco a poco, vender productos que no se echen a perder y buscar lugares con paso de gente. Pero, sobre todo, tener fe. “Somos muchos comerciantes buscando el pan de cada día”.
Con la serenidad que dan los años, doña Lupita resume su historia en una frase:
Es un trabajo honrado y honesto. Por eso me siento feliz”.
Principales productos que vende Doña Lupita:
- Nopales
- Miel
- Ajo
- Chile chilpitín
- Especias













